Llamativo efecto lograron con la campaña mediática del gobierno de Mauricio Macri, con culpas y el temor por el retorno del peronismo.
Usaron la saturación auditiva mental con campañas encubiertas alertando sobre el riesgo y el otro, logrando confiabilidad es esa versión. No obstante Macri pierde la elección y Alberto Fernández se convierte en presidente para hacer lo que no debió con su postura ajena al peronismo, parecida a la social democracia aunque algo sui generis.
En el medio la pandemia que en el mundo generó procesos de aislamiento preventivo; y que en Argentina tuvo el rechazo político publicitario de neoliberales PRO, de los que hoy están en primera línea con Milei.
Pero no sólo el COVID sino la sequía que afectó la agricultura, los empresarios que retuvieron sus dólares, más esa inflación provocada por la remarcación de precios en un mercado en el que a pesar de todo, había dinero en los bolsillos.
Fracasa Fernández y arrastra a la figura del peronismo sobre la cual, vuelven a trabajar los radicalizados neoliberales más la impronta violenta de un Javier Milei, que logró los votos para llegar a la Rosada.
El resto lo conocemos, lo conocen los empresarios que dejaron de serlo, los trabajadores sin trabajo, los jubilados agredidos en las calles, las familias con miseria y hambre; los docentes, más el sistema universitario quebrado y el sanitario también.
Si falta algo vale citar las tarifas descontroladas de la electricidad, el gas y los transportes. Pero el “riesgo kuka” sigue siendo el mensaje para lograr el voto de los decepcionados por no llegar a fin de mes; sin reconocer el lavado cerebral, ni reaccionar.
Macri nos llevó al FMI, Milei hizo lo mismo, y por si fuera poco, se agrega la enceguecida adhesión a Trump y a Netanyahu; responsables de los exterminios masivos de personas, haciendo la guerra para la paz del infierno mientras festejan a Milei para que se una.
Ah, EEUU presiona a CALF por el servicio chino, pero Trump recibe en su país a Xi Jinping para negociar todo lo posible.


