El resultado electoral en Brasil dio lugar para que Flávio Bolsonaro alegara como se esperaba, siguiendo el estilo de su padre Jair, que hubo fraude.
Mensaje con el que Donald Trump exteriorizó también su desacuerdo a pesar de no haber estado presente en el proceso electoral. No obstante hay que recordar o enterarse sobre el envío de U$S1 millón (a través del Departamento de Estado de los EEUU) durante dicha campaña electoral, con el supuesto fin de “financiar organizaciones de la sociedad civil” para actividades de sectores de derecha.
El presidente estadounidense dijo volviendo a tomar partido: “No tomé partido, pero, francamente, pareció otra elección amañada… pareció algo muy corrupto, algo terrible”. Como es habitual en este tipo de manifestaciones que además, son seguidas por referentes de derecha de varios países, antes Jair Bolsonaro y ahora el propio Javier Milei, interviniendo con ofensas en elecciones ajenas; Trump reiteró su fin intervencionista descalificando la elección y aportando sospechas.
Otro argumento apoyado por sus seguidores, es el que Trump refirió contrariando la decisión de ampliar el horario del comicio debido a inconvenientes en el servicio de transporte público que dificultaba la concurrencia. Este tema también contó con la petición de la derecha, que quería se aplicara sólo para determinadas regiones.
De todos modos la ampliación perseguí ampliar la oportunidad de votar a todas las personas y no a las de un partido político solamente. Vale agregar que en ese lapso apenas se registraron unos 35000 votos cuando la diferencia a favor de Lula fue superior a los 4 millones de sufragios según los informes.
No obstante Trump, a sabiendas del verdadero resultado, dijo “Me gusta Lula. Me llevo muy bien con él”. Si bien sostuvo en principio que las elecciones “Parecían muy, muy corruptas”; luego aclaró “Bueno, yo no gobierno Brasil, gobierno Estados Unidos. Me gusta Lula, nos llevamos bien, pero creo que las elecciones dieron una imagen muy mala”.


