¿Qué ves cuando me ves? Ricardo Mollo, Gil Solá y Arnedo, autores del enfoque de la falsedad brutal de lo cotidiano. Cuando veo lo que veo la mentira es la verdad, y de tantas veces verlo concluyo en que lograron naturalizar la falsedad.
Señalar lo malo para practicarlo, tal lo demostró Mauricio Macri y equipo, y hoy flota en el mismo lodo todos revolcados. Empeoraron lo malo desterrando lo bueno, necesario y legal. La moral, realidad fangosa que exhibe lo que Discépolo advirtió en “Cambalache”.
No es culpa de los autores de haber permitido la indecencia hasta naturalizarla; aceptando el rigor del verdugo que apoyan, crédulos de la mentira hecha verdad. La miseria material y moral avanza contra la Constitución, el Estado y la sociedad; pero dicen preocuparse por la clase media que ellos destruyeron, y como si los pobres no fueran parte de la comunidad destartalada de ex profeso.
El mismo Estado imprescindible para la organización social que desarman con el decomiso ilegal del patrimonio nacional. Y entre ellos juegan con barajas marcadas el espacio que todos quieren bajo la misma bandera, que identifica a los dueños de la anti moral protegidos política y judicialmente. Para ello operadoras y operadores intercambian sonrisas y mordiscos para que nadie olvide que van por la de ellos destrozando la política; destilando el mal olor que confundió a millones de víctimas; propio de sus propias acciones y modo de vivir.
Simulan diferencias pero protegen delincuentes confesos, antes mentirosos y luego denunciantes. Pero no son lo mismo que Belgrano o San Martín, y nadie debería comparar a funcionario alguno con los héroes de la Patria, a los que los dueños del poder también atacaron premeditadamente.
Por eso el ¿qué ves cuando me ves? muestra la paradoja del festejo a los arrogantes descalificadores, perseguidores y odiadores, auto definidos con falsedades ideológicas que ya no tienen sustento para la racionalidad.
Sólo los mantiene el odio antiguo que no merecen los postergados que cuando pueden se desloman, aunque cada vez falte más laburo en un país empaquetado para su liquidación, a voluntad del expansionismo histórico que algunos no quieren ver. Sugerencia, quitar el decorado desnudar la mentira y por fin ver la verdad.


