Mientras nos hablan de un proceso superador, la vida de los argentinos está en decadencia integral.
Pasaron poco más de 2 años y 7 meses desde que se instaló el gobierno libertario encabezado por Javier Milei, y en estos días se observa que el discurso sigue por el mismo camino destructivo de la industria nacional, del comercio que flota a medias casi absolutamente deprimido y del tejido social olvidado de arranque según lo disponen los mandatos del FMI, que hasta envió a su Directora, a explicarle in situ al gabinete y al presidente, qué y cómo hacerlo.
La finalidad no es el desarrollo armonioso ni la superación equilibrada de la Argentina y su pueblo, sino de una vez por todas que comiencen a pagarle las deudas asumidas por los gobiernos neo liberales. Responsables del mayor endeudamiento después de los años de la última dictadura cívico militar encabezada por Videla.
Esperemos que no se siga repitiendo la historia y aparezca la réplica del 2001 con los artífices como Cavallo, Sturzenegger y la banda enquistada en diferentes gobiernos a partir de el de la ciudad de Buenos Aires con Macri Mauricio.
Pero además, el presidente Milei no termina con la falsedad ideológica de su mensaje y alude, según la publicación del diario RÍO NEGRO de días atrás, que hay argentinas y argentinos fuera del sistema si es que hay un sistema, y no sólo un espacio para “gente de bien”. Dicho esto último refiriendo el concepto presidencial sobre un sector social que ya no se sabe incluso, si lo sigue apoyando.
Dice el presidente de la Nación en lo que varios medios de información ya consideran el peor nivel de aceptación social del tiempo transcurrido, que “Es normal que aún haya argentinos que no perciben en su bolsillo esta tendencia de mejora. lleva tiempo, y no le vamos a mentir a la gente con atajos. Estamos poniendo a la Argentina de pie, pero paso a paso, haciendo los deberes”.
Comencemos por reconocer que el término “normal” ha quedado desdibujado por los cambios generados quebrando el equilibrio imprescindible sin que ninguna autoridad competente, podría ser del Poder Judicial; haya intervenido ante la violación cotidiana de leyes que rigen la convivencia, las obligaciones del Estado y el derecho a la paz social. Esta última también bastante bastardeada por sobre uso de la referencia sin respaldo existencial en una realidad que se trona insoportable.
Y otro de los términos que llaman la atención, en este caso, es el de percibir. Acto mediante el que se detecta algo mentalmente. Imposible de aplicar para el uso de un bolsillo que sí sentimos con nuestras manos cuando está vacío.
Situación que también se ha tornado frecuente a partir de mediado de mes o unos días más, según los ingresos de trabajadoras y trabajadores impedidos de recibir y no percibir, salarios adecuados a las exigencias del mercado a cambio de mercaderías diversas.
La cosa está desequilibrada por la injusticia distributiva, cumplir los deberes dictados desde el FMI y esa es la razón por la que las personas en mayoría; no disfrutan del avance económico con el que nos dan lata desde hace no menos de 2 años.
La salvedad de esta definición la demuestran provincias como la del Neuquén y pocas más, con desarrollos sostenidos y administraciones responsables de sus representados. Juridicciones en las que la producción es real y genera bienes y servicios para los residentes, y los excedentes se despachan para beneficiar incluso, a la Nación cuya administración está deshumanizada y encaminada hacia la dependencia permanente del FMI y otros buitres financieros internacionales.
Tiempo referido para decir que es insuficiente para “Arreglar en dos años lo que se rompió en un siglo”. Citemos 1926 y aquellos que no nos negamos a la memoria por presencialidad o información veraz, hagamos el ejercicio básico para comparar lo ocurrido gobierno tras gobierno, dejando odios y falsedades de lado, y saquemos conclusiones; para más que “percibir”, conocer que los discursos de actualidad son falaces y peligrosos.
Lo son indudablemente para la Nación y su pueblo en general, arrastrados a un abismo del que ya vimos su profundidad, cuando los recetarios económicos del mismo maestro (FMI) nos dañaron la existencia, con la connivencia de gobiernos con gabinetes anti sociales, creadores de crisis para tomar deudas impagables, generar enormes negociados para grupos reducidos, y luego culpar a los pobres por su incapacidad de mejorar sus vidas, y de paso, cargarle en sus cuentas las deudas asumidas por los que terminan quedándose con capitales.
No olvidemos que algunas vez desde un gobierno electo estatizaron las deudas de empresarios privados, y algunos de esos irresponsables, todavía se pasean por la vida impunes disfrutando de los brotes verdes prometidos varias veces, que parece que se los llevan sólo para sus corrales.
Ojalá que realmente los argentinos puedan percibir mejores ingresos de un dinero que se sabe se traslada al consumo y así, lo elemental; producir más, aumentar la oferta laboral y generar riquezas para un desarrollo real, sin endeudar al país con acuerdos nefastos cuyos autores; merecen que los que deben aplicar la Justicia, los convoquen para cumplir las sanciones pertinentes, por dañar los intereses de la Nación, la Patria, la tierra de los argentinos, del país, de las provincias y de cada pueblo y paraje donde debe reinar la soberanía, y no la sombra de una liquidación inmobiliaria.


