Lo que parece un proceso democrático es en realidad la playa de maniobras para terminar de destruir lo construido y la soberanía nacional.
Proceso de un Trump que usa el poder decidido a tomar toda la tierra posible. Decidido a comprar voluntades públicamente para las próximas elecciones en su país.
Ofrece impune U$S5000 si gana la elección porque ninguna autoridad se interpone ni frena la desnaturalización de la civilidad. Sin perjuicio de los prejuicios que todos portamos que debemos corregir; hay que objetar y criticar lo que lo merezca.
Si hay violaciones y violencia ejercidas desde gobiernos en diversos países hay que hacer uso de los Derechos que no deben prohibir. Y el que triunfe por el voto popular no salga con un lanza llamas para exterminar adversarios.
Si se valen de la Democracia tiene la obligación de respetarla. Demasiado que hayan destruido el círculo virtuoso en el que la gran mayoría participaba de la economía y el que no tenía trabajo al menos, era asistido para recuperar la dignidad de vida.
Mayor consumo es multiplicar la producción y el trabajo. Y que no nos digan que no quieren trabajar. Lo que no quieren es la miserable oferta económica mientras que pocos concentran lo que debería compartirse entre las fuerzas de la producción, del trabajo y el Estado.
Evitar el libertinaje y el vaciamiento. Festejan la evasión de los héroes poderosos y atacan con ARSA a los PyMEs quebrados, mediando la “inocencia fiscal”. Desnaturalizaron el Estado rector responsable de la equidad, y garante para recuperar la dignidad.
Hay que fortalecer la soberanía con la protección del territorio de nuestro gran país que descalifican para desprestigiarlo; y quedarse con lo mejor de la economía real.
No olvidar las amenazas a pueblos y naciones con el escudo de las Américas de EEUU y antes el plan Cóndor con las dictaduras, y siempre la Cuarta flota espiando el continente sobre el que pesa el asedio desde hace 534 años.


