Lo que se creyó como una prueba de ensayo para conocer reacciones de los operadores, capitalistas del rubro, industriales, comerciantes y consumidores, parece haber tomado cuerpo en algunos sectores empresarios.
Los que tomaron al pie de la expresión del vocero presidencial Ravier, y quieren la devaluación del peso para ubicar al dólar en no menos de $1800, comenzaron a presionar, o tal vez acompañar el comentario que se buscaría concretar.
Las versiones también advierten por los efectos inflacionarios en los precios de productos de consumo masivo, que no pasa por el mejor momento, y en todo caso, sin duda exhibe pérdidas de poder adquisitivo preocupantes.
Tanto que Georgieva aunque al pasar, pidió a Milei y equipo rever la situación social y económica para reactivar el comercio interno.
Es que si devalúan el Peso los números elegidos para mostrar la baja inflacionaria, se complicarían y la falsedad debería multiplicarse, o por lo contrario, que se comience, como dicen en el ambiente, a “sincerar” las realidades de la economía y la afectación social provocada.
La situación cambiaria es preocupante para algunos sectores empresarios pero desde el gobierno insisten en lo que califican como flotación del dólar, rechazan que haya dificultades cambiarias, pero a la vez amplían los límites del techo móvil de la cotización.
Si bien el precio de la divisa no llegaría al tope, sí crece influyendo en el proceso remarcatorio innegable de precios que presiona más y más al bolsillo popular.
No olvidar que el mercado interno está dolarizado desde que el gobierno liberó la fijación de precios dejándola en manos de los empresarios dominantes. No hace mucho el ministro de Economía, llamó a dichos industriales y comerciantes para que frenen los aumentos, pero no tuvo éxito y retiró su petición.
Hay diferentes intereses respecto de la cotización del dólar o devaluación del peso de la que no se habla en términos técnicos, pero en ningún sector piden que esa cotización baje.
Finalmente todos esos portadores de intereses quieren que los dichos de Ravier se hagan realidad, porque ellos, ya hicieron los números en función de los $1800, sin perjuicio de que a la vez, aparecieron atenuantes de buscar un precio intermedio en alrededor de los $1650.
De concretarse esto último, se desnudaría la veracidad del comentario que el vocero relacionó con los “próximos meses” y ahora, le han indicado corregir y decir que lo citado es para el año 2027 en el marco del proceso pre electoral.
De modo tal que si no hay devaluación en unos meses sin perjuicio de lo que estamos viendo en estos días, 2027 podría ser el justificativo para que el gobierno nacional cumpla con la orden del FMI, para liberar de verdadera movilidad cambiaria.
Y de ser así, también podrían cumplir con la indicación de mejorar la cuestión económica para un modesto beneficio social, y que el mercado interno se reactive para bien de todos. Sin exclusiones y buscando una mayor equidad en la repartija de la riqueza que de hecho se incrementaría con más demanda, más trabajo, más producción y más beneficios concretando el círculo virtuoso que han destruido.


