El sistema se encierra en cada país y en las regiones para proteger soberanías conjugadas con lo económico sobre la base de la producción.
En América Latina los actuales dirigentes de la derecha deshumanizada, festejan triunfos electorales y abren las puertas a los poderosos que buscan materias primas para no agotar las propias.
Modelo “americano” y ejemplo reconocido por Trump con el petróleo venezolano, que tras el ataque armado, tiene derecho a quedarse con la riqueza.
Concepción pirata de las invasiones europeas en América Latina del siglo XV. Todo se repite agregando la influencia del sistema para la dominación social real que si no se acepta, garrote y gases nocivos para controlar la demanda popular.
Ayer fueron los golpes de Estado y el Plan Cóndor y hoy, es la dominación infiltrando el sistema electoral, favorecidos por los crédulos de los cantos de sirena. Lo viejo es lo nuevo y en este tiempo de libertarios devenidos de conservadores y neoliberales, al grito de libertad terminan “engrupiendo” a la juventud (y a los pueblos) con deudas impagables.
Estrenamos generaciones de jóvenes que sin empezar a trabajar ya están endeudados. Les hicieron creer que era meritorio manejar dinero con la timba financiera y “billeteras virtuales” a quienes no tenían respaldo.
Y en el medio de este zafarrancho (lío) desparramaron drogas y así llegamos al suicidio juvenil como factor gravitante, del que tampoco se hace cargo el Estado en la actual gestión.
Promovieron el endeudamiento y abandonaron a los que tomaron créditos y no pueden pagar por el sistema destructor de la microeconomía también abandonada.
Piratas modernizados para vaciar riquezas, la destrucción social y la dominación.
Y si falta algo, cuentan con la “cuarta flota” para convencernos de cumplir lo indicado en el canon; que imponen con los grandes acuerdos financieros dispuestos desde el FMI.


