Los primeros que confirmaron la morosidad fueron los voceros de los entes financieros encendiendo las alarmas del sistema.
No obstante el mayor responsable de ese efecto, se molestó y arremetió cruelmente una vez más contra el periodismo en general.
El sistema activa sus defensas para evitar dejar de ganar miles de millones de pesos mediando un modelo usurero y especulador. Bancos y financieras te ofrecen monedas por un plazo fijo del que ya se desconfía recordando el 2001 con el robo a los ahorristas; pero al momento de otorgar un préstamo lo hacen a cambio de condiciones financieras que, en este escenario de crisis, resultan imposible de cumplir al asalariado del común denominador de la cartera.
Tu dinero no vale y no alcanza para los consumos familiares pero es de alto valor; para quienes te lo prestan en tanto reúnas condiciones extremas.
Las que fija el propio sistema económico que lejos de generar riqueza, distribución y estabilidad, te sentencia a la muerte financiera que puede transformarse en muerte física. Lo que a falta de dinero puede generar hambre, enfermedad sin curar o suicidio, según las estadísticas de la UCA, el INDEC o el Ministerio de Salud de la Nación.
Lo provocan la “crisis económica, falta de empleo estable, aislamiento social y la profunda crisis de salud mental”.
Se agrega la paradoja del gobierno nacional acusando a pobres, estudiantes, docentes, jubilados, empresarios o trabajadores, de ser causantes de la crisis y de allí las descalificaciones. 335 mensajes ofensivos en una semana del referente del modelo “austríaco” en Argentina, que además vociferó que los periodistas y empresarios de medios de información; son “imbéciles con déficit de IQ” (discapacidad intelectual) y “mierdas humanas mentirosas”.
De nuevo vale preguntar: ¿Hasta cuándo el castigo protegido con el poder de la fuerza y el Derecho manipulado, igual que el dólar y la inflación? El vilipendio define e identifica a quien lo expresa.


