Se supone que las experiencias que procesamos según nuestro saber, entender y anhelar, favorecen el desarrollo intelectual, sentimental y nuestra evolución.
El ser humano tiene la capacidad de sobreponerse a la involución pero si es esclavizado y degradado en sus Derechos, termina generalmente resignado y afectado en vida.
Referencias para citar el ejemplo de la Franja de Gaza en Palestina, convertida en escenario tenebroso por los asesinatos pergeñados desde el poder político, religioso y expansionista. Una experiencia vergonzante para la humanidad como reflexión, y repudiable hacia quienes ejercen la avanzada exterminadora de personas sin importar nada.
Nada que paradójicamente es ese todo que soslayan con el exterminio la deshumanización del poder. Llámese Netanyahu y sus festejantes o asociados, incluyendo a Donald Trump que cada tanto simula alguna disidencia en el proceder, pero no así en el fin que debiera impedir.
Sin expansionismo no habría abusos, ataques y asesinatos.
Ejemplo alarmante de lo que no debe hacerse ni permitir desde el gran poder sin control, sin moralidad ni humanismo.
Y esto no termina aquí; da paso a la advertencia, pedido y manifestación desde las Naciones Unidas, desde donde a veces, se presentan algo más sensibles ante la realidad social global.
La ONU advierte y pide evitar un proceso como el de Gaza en Cuba. Tierra y pueblo dominados por la fuerza con un bloqueo comercial que algunos han olvidado y niegan, y otros inmorales, festejan como imbéciles cual exitoso triunfo.
Están exterminando al pueblo cubano con un sojuzgamiento que debe finalizar para que progresen y que otros países puedan socorrerlo sin limitaciones.
Pueblo sentenciado durante 64 años a privaciones y a la muerte lenta y perversa. Delito de lesa humanidad, ejercido como en otros pueblos del mundo para imponer su dominio exterminador ostentando un armamentismo criminal censurable.


