El mensaje montado en el ejercicio religioso expresivo se conjuga con el criterio economicista anti social y anti estatal, según las expresiones del presidente de Argentina, durante el “Tributo al Rebe de Lubavitch” en el homenaje al rabino Menajem Mendel Schneerson.
Tras referir mandamientos como el “no matarás” y “no robarás” Milei argumentó que “Sin propiedad privada no hay mercado”. Vale agregar que el mercado sin sociedad organizada no tiene razón de ser en lo interno, y se convierte de hecho en una herramienta economicista, de la que la historia demuestra su uso a favor de los que manejaron el poder, esclavizando a los consumidores empobrecidos. Figura característica de todas las culturas.
Cita aquello de “no codiciarás” asegurando que “sin respeto por lo ajeno no hay convivencia pacífica”. Una realidad que como nunca se demuestra en la actual administración neoliberal libertaria, y un proceder violento anti popular y reiteradamente ofensivo del diferente.
Agrega Milei que “si se actúa acorde a la ley del creador habrá prosperidad”. Muy indefinido expresado en estos términos; que amerita se agregue que la prosperidad, como derecho del común denominador y no de exclusivos sectores dominantes, deviene de la producción y el desarrollo mediando la mano de obra de los trabajadores. Los que con su capacidad de consumo protegida por el gobierno, y no degradada como actualmente se ha provocado; da lugar al estado próspero para el bienestar social y la paz consecuente.
En otro tramo de alocución relacionada con el holocausto judío, el presidente destaca que “La Cancillería impulsa una iniciativa para resguardar y facilitar el acceso a archivos vinculados al Holocausto y la Segunda Guerra Mundial. Cada nombre y expediente abierto constituye una victoria de la verdad sobre el silencio”.
Nada que objetar en ese sentido pero el tema exige reclamar por la quita de apoyo del gobierno a la acción sostenida del ejercicio de la “Memoria colectiva” respecto de los asesinatos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico, militar y eclesiástica de Videla y secuaces, como la del golpe de Estado del 1955 contra Perón y su gobierno.
La negación de la violencia golpista y los intentos de favorecimiento a los golpistas y asesinos de lesa humanidad, beneficiados con prisión domiciliaria y tratos preferenciales en otras prisiones, sin olvidar las gestiones oficiales para liberarlos a pesar de las sentencias judiciales; dan cuenta de los diferentes criterios para con los delitos de similar gravedad.
Dice Milei que “nuestra región no está inmunizada frente al odio” y que hay que “defender la moral que está en la base de nuestra civilización”. Paradójicamente el odio prevalece en su gobierno a partir de sus mensajes sobre cargados de violencia. Y además, el pedir defender la moral, lo obliga a rever el sentido de ese calificativo en su lenguaje distorsivo no sólo en términos economicistas, sino también ante los hechos de corrupción trascendidos por su desempeño y de parte de sus colaboradores y amigos del gabinete que encabeza.


