No es novedad que los gobiernos de los EEUU han intervenido en países de Latinoamérica, y de otros continentes, para desestabilizar o derrocar gobiernos y ocupar espacios a través de sus servidores de poder económico, concepción neoliberal o derecha indisimulada.
Y siguiendo la línea impúdica y violenta de Donald Trump; Scott Bessent, secretario del Tesoro de los EEUU; confiesa públicamente que van a intervenir sociedades, financiando y condicionando al electorado. Lo que haga falta se compra, tienen el dinero del Tesoro.
Dijo Bessent, “Creo que puedo utilizar el balance de Estados Unidos para la política exterior. Por lo tanto, tenemos un objetivo de política exterior y es crear aliados en el hemisferio occidental. La Argentina era la principal candidata para ello y yo creía que el gobierno de Milei contaba con políticas sólidas”.
Reconoció que en tiempos preelectorales aportó dólares a Milei para maquillar el escenario cambiario: y agregó haber hecho un buen negocio en poco tiempo para su país. No fue plata gratis ni financiada con papeles del Estado argentino.
Agregó “Creo que tenemos una oportunidad histórica en el hemisferio occidental liderada por la Argentina y las reformas que allí se están llevando a cabo. Todos decían que era imposible, y ahora estamos viendo cómo sucede en medio de un panorama económico cambiante”.
Para los que advertían esto vale la confirmación, y para los que la negaban y acusaban de políticos románticos tomen nota. Los EEUU sobre todo con Trump, avanzarán en cuanto terreno se lo permitan y si no lo harán por la fuerza de sus armas sin medir ninguna consecuencia.
Si hay petróleo a Trump le interesa y así se comporta con su variado poder convincente.
Son intervencionistas y reflotan la vocación imperialista para imponer uniformidad, dependencia y dominación absoluta; arrasando con cuanto criterio popular y soberano se encuentren.

