Hay un tiempo en el que a algunas personas les llega el hartazgo. A otras les llegó antes y a otras, les va a llegar después.
Claro que no les ocurre a todos, porque algunos no tienen motivos para el hartazgo, pues sus vidas se desarrollan mientras millones se esfuerzan, otros se sacrifican y en el proceso de injusticias, la mayoría se muere sin lograr lo que quería. Pudo ser demasiado pero generalmente es lo necesario y merecido para haber vivido con dignidad.
¿Y si alguien anheló más que eso cuál es el problema si no se lo buscaba a costa de los derechos de muchos? Pero la prosperidad nunca les llegó y no porque no quisieran, ya que a nadie se le ocurriría vivir en la miseria. En tiempos de oportunidades el esfuerzo se transforma en mérito con buenos resultados; pero en tiempos de injustica abunda el abuso y la sentencia a la pobreza, y que se salve el que pueda y si no puede, igual se va a morir.
Así lo indicaron entre otros/as, Diana Mondino; con palabras similares y peores intenciones los que no se han esforzado. Los números de personas deberían ser los primeros en evaluar la economía y sin embargo, son los que cada vez se soslayan más y más. Después, cuando ocurre lo que provoca la miseria, son efectos colaterales.
Provocan la deshumanización de la economía, la prostituyen y la manejan para bien de intereses minoritarios e incluso foráneos; alegando que lo hicieron y hacen en bien de la república. Al gobierno de la república al que se entregaron usando los bienes de un Estado tomado por asalto para vaciarlo; y en algún tiempo si es que llegan, destruirlo.
Así terminará la posibilidad de trabajar, producir, crecer y generar riqueza para la justa distribución. Luego, el proceso de fácil dominación de los que soslayaron la realidad y olvidaron la historia esperando que la cosa cambie con las recetas que antes, nos había arruinado el futuro que empieza a ser pasado.
Puede terminar peor si el sentido común no se impone rescatando la Constitución y las leyes en función de los intereses del pueblo.
Sugiero se abstengan los que me quieran calificar desde el centro hasta lo más opuesto a la derecha destructora, porque en realidad, con banderas de la Argentina y del Neuquén son suficientes.


