La simbología es parte de la estrategia del gobierno libertario que en este caso utilizó en uno de los principales aniversarios argentinos, la figura del creador de la bandera nacional, Manuel Belgrano, para encubrir una vez más a un funcionario confeso de delito económico.
El presidente Javier Milei exhibió su respaldo a Manuel Adorni, que ya no debería ser jefe de gabinete de la Nación, habida cuenta de sus declaraciones, reconociendo el delito cometido. Tal vez lo hizo para desligarse de otros delitos mayores, como Fed Machado; declarándose culpable de lavado de dinero y fraude, negociando no ser investigado por narco tráfico.
Adorni reconoció haber cometido el delito de manejo de grandes sumas de dinero en negro, posiblemente para lograr el efecto “Machado” y evitar una pena menor con el juzgamiento por otros delitos de mayor gravedad, siendo funcionario público nacional.
Razón para no continuar en el cargo integrando la comitiva en un acto público del gobierno nacional, respecto del “Día de la Bandera”, que deviene de la fecha de fallecimiento de Manuel Belgrano en 1820.
Nunca comparables, ya que el prócer revolucionario promovió desde el periódico ”Correo de Comercio” (1810); el Estado activo, la producción nacional, el ordenamiento económico para el bien común y la garantía estatal de la educación igualitaria; rechazando el endeudamiento externo que hoy ostentan los neoliberales.
Por ello, utilizar la conmemoración referida para ganarse de nuevo la simpatía de los distraídos, es un acto erróneo y políticamente criticable. Los símbolos nacionales no deben mancillarse, representan a la Patria y la soberanía hoy desbaratada por acciones contrarias a los preceptos que Belgrano impulsara, terminando como otra víctima del colonialismo anti nacional que hoy también impera en torno a la República Argentina.


