A 176 años de la muerte de José Francisco de San Martín y Matorras, es necesario citar aspectos que van más allá del cruce de los Andes y el apoyo a la liberación del yugo español en Argentina, Chile y Perú, a lo que agrego los diálogos con Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco.
Otro de los grandes hombres de la historia de América y artífice de la libertad de las actuales Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Decisorias coincidencias para la liberación y la idea de la gran nación latinoamericana.
Tras ser designado “Gobernador intendente” de la región integrada por Mendoza, San Juan y San Luis; San Martín no sólo se dedicó a creación del glorioso ejército de los Andes, sino que para ello consideró el desarrollo de la región a su cargo.
Fue un militar absolutamente político que aplicó medidas superadoras del colonialismo español, desarrollando el Estado.
Vale citar la implementación de más tarde conocida como reforma agraria desarrollando la producción agrícola en fracciones, ordenó a las familias que negaron a sus hijos para ir por la libertad continental; que los esclavos negros cedidos luego fueron liberados, impulsó la industria metalúrgica para producir cañones y armas largas contando con Fray Luis Beltrán; aplicó impuestos progresivos a las familias poderosas con el concepto de quién más tiene más paga; hoy impuesto al revés afectando a los menos pudientes.
Con sus políticas se diferenció del conservador Roca luego responsable de cambios regresivos.
El ejército desarrollado en esos tiempos tuvo un espíritu popular; para luego llevarlo a la gloria y con ello, a todos los integrantes denigrados socialmente convertidos en libertadores.
Fue absoluto estadista y cuando el poder europeo rechaza la creación de una República y pide una monarquía, junto a Manuel Belgrano, proponen una monarquía liderada por el Inca.
Ejemplos no siempre destacados que advierten sobre las especulaciones políticas de nuestro tiempo, en el que los privatistas se apoderan de la gloria de corte popular que inspiró al libertador, también inspirador del Estado nacional.
Este gran hombre le cedió su sable corvo a Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas, otro de los odiados por los conservadores y neoliberales.


