Comisario Policía Federal, Gustavo Gauna, portando un arma larga en plena calle, sin uniforme que lo identifique como policía.
Acto ilegal en medio de una de esas trifulcas que provocan las fuerzas del desorden durante movilizaciones, de las que ya se demostró que con ausencia de grupos armados de policías o gendarmes o similares, no hay actos de violencia.
Ese tipo porta el arma que le pone el gobierno en la cabeza a los civiles. Los que desesperan en grandes ciudades, en las que la crisis tiene más bolsillos para corroer. Algo que ocurre por efecto del modelo que termina oficiando de lo que Milei citara como que nadie le puso un arma en la cabeza a nadie.
Falso, ajeno a la realidad que lleva a las personas al endeudamiento financiero por falta de laburo/dinero o insuficiencia adquisitiva. Frente a esto el mercado liberado sigue subiendo precios del consumo masivo que al estar dolarizados, arrollan cualquier dinero básico de un sueldo deprimido por la misma política destructiva.
El INDEC disimula, la usura se multiplica en cuevas informales, billeteras y bancos, con otras pistolas en la cabeza de personas que no siempre controlan la desesperación, y apelan a lo fatal. Las deudas crecen y la adquisición cae demoliendo lo que será muy difícil de reconstruir.
Paradójicamente el gobierno agrega préstamos en dólares que en el tiempo, serán igual o peor que lo provocado. Repiten errores sin mejorar la economía con préstamos cuando hace falta producción, trabajo, comercio y riqueza.
Trabajo digno no esclavizado sin salarios pauperizados para que la estadística respalde el falso equilibrio fiscal, sostenido con deudas, multiplicadas con nuevos bonos de refinanciamiento.
Más que un arma en la cabeza son fusilamientos de millones de personas que le sobran a los presupuestos deshumanizados, adecuados a las exigencias de acreedores como el FMI.


