Javier González Fraga decía en tiempos de Macri que en los gobiernos peronistas le “hicieron creer al empleado medio que su sueldo alcanzaba para comprar celulares, plasmas, autos, motos y viajar al exterior”.
Muchos lo hicieron y así fue como lo festejaron los empresarios industriales y comerciales.
González justificaba el ajuste de macrista contradiciendo el espíritu economicista y consumista.
Años más tarde (27/07/26) el periodista ultra mileista Luis Majul dijo “Hay que evitar darse los gustitos para no endeudarse”. Definición perversa por el segregacionismo social que los inspira limitando el derecho al bienestar y la dignidad por modesta que sea, para un grupo selecto.
No es casual sino causal del criterio de Macri y ahora de Milei, asegurando en la Bolsa de Rosario por el aumento de la morosidad que “Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no”.
Pero ocurrió que desde la CAME, aclararon que las personas se endeudaron con tarjetas de crédito, cuotas y/o billeteras virtuales, para comprar alimentos y que la venta de televisores había caído comparada con la del mundial anterior.
Antes advirtieron sobre la recesión y que en el rubro industrial, el 60 % de las máquinas estaban paradas.
La crisis económica es real, que los consumos básicos cayeron y que tras repetirse gobiernos neoliberales, endeudamientos y recetas del FMI el resultado es el mismo.
A tal punto que el dios mercado/bancario había apelado a ofrecer cuotas para mover el consumo a la baja, a sabiendas de que el dinero en los bolsillos era insuficiente.
En lugar de bajar precios y ganancias, estimularon compras en cuotas manteniendo suba de tarifas de servicios y precios en general.
El financiamiento no sirve con sueldos magros para reducir una inflación nutrida con políticas empresariales; favorecidas con el libertinaje autorizado por el gobierno que hoy, pierde el equilibrio y gana el rechazo popular.


