Si tenemos presente que en el 2015 la producción de petróleo por la vía no convencional, era ligeramente superior al 5% del total frente a la explotación convencional; veremos que el desarrollo logrado ha sido muy imortante y más que destacable en sólo una década.
Las estimaciones que desde la Bolsa de Comercio de la ciudad de Rosario (Santa Fe) establecen que dicho modelo extracción shale (no convencional) aportará en 2026 no menos del 70 % de la producción total en Argentina.
Se trata de una variante extraordinaria en la matriz energética que tiene su fuente única y extraordinaria, en la formación geológica Vaca Muerta, cuya producción genera también un reposicionamiento de Argentina ante el mercado internacional.
A este proceso hay que agregarle el trabajo permanente mediante proyectos relativos al petróleo y al esperado Gas Natural Licuado, que desde el Neuquén se impulsa mediante promociones informativas con garantías de estabilidad jurídica e inexistencia de conflictos que podrían afectar dicha producción.
Dependerá además de que el gobierno nacional, se sume de manera activa y además flexibilice el criterio y la administración, para que el desarrollo de ductos no siga siendo una limitante para el despacho del producido hasta la fecha, y de lo esperable con el referido GNL.
No sólo serán recaudaciones millonarias sino que además garantizará una mayor provisión interna, también lo gasífero para consumos domiciliarios en regiones que necesitan su incorporación, sino también las posibilidades de aumentar las exportaciones a Chile, concretar las del Brasil y posiblemente otros países limítrofes como Paraguay, Uruguay y eventualmente Bolivia.


