Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Descubrimiento con atraso

Tras más de dos años y medio de gobierno libertario, Domingo Cavallo descubre que El binomio Milei/Luis Caputo no es ortodoxo en el desempeño de la administración económica de Argentina.

Mucho tiempo atrás intercambiaban buenas calificaciones pero el tiempo desnudó oara uno y otro, las diferencias que hoy sostienen.

El exministro de Economía de Carlos Menem y de Fernando de la Rua; convertibilidad y corralito respectivamente; hizo públicas sus consideraciones para que Milei tenga alternativa electoral favorable, según sus criterio que al parecer y por sobre las diferencias, prefiere que la logre.

En ese sentido alegó que deben apelar a la política monetaria ortodoxa. Concepto conjugado con otros que incluyera en una nota bajo el título de “¿Y si el gobierno complementa la ortodoxia fiscal con ortodoxia monetaria?”. Contenido en el que cita “que en la campaña electoral pregonaba utilizando como símbolos comunicacionales la dolarización y la eliminación del Banco Central y, para los círculos profesionales, la Banca Simons, ha estado completamente ausente de la práctica de la política económica implementada hasta ahora”.

Domingo Cavallo quiere de manera insistente que el gobierno nacional libere total y definitivamente la disponibilidad del dólar en todos los niveles; refiriendo que el cambio del manejo monetario que propone es compatible con “la organización de un sistema monetario, cambiario y financiero como el peruano y el uruguayo, en el que conviven, en competencia, la moneda nacional y el dólar, ambas con las mismas funciones y propiedades”.

“Yo expliqué con insistencia, durante la campaña electoral y a lo largo de los últimos 32 meses, que aquellos símbolos comunicacionales, adaptados a la historia y a la herencia que el gobierno recibía en materia fiscal y monetaria, debían interpretarse como la organización de un sistema monetario, cambiario y financiero como el peruano y el uruguayo, en el que conviven, en competencia, la moneda nacional y el dólar, ambas con las mismas funciones y propiedades. A esto yo llamo ortodoxia monetaria”.

“Estoy convencido, que para que la campaña electoral de 2027 maximice las chances de continuidad, el gobierno debería acompañar, desde ya, la ortodoxia fiscal con un avance anunciado y bien planeado hacia la plena ortodoxia monetaria”.

Además recordó que “La experiencia de la convertibilidad de los 90s desmiente categóricamente que la emisión asociada a la acumulación equivalente de reservas es inflacionaria. Tampoco confundir ortodoxia monetaria con tipo de cambio fijo o reptante sostenido a través de controles de cambio. Carecer de un sistema de reglas monetarias, cambiarias y financieras claras no puede considerarse ortodoxo. El traumático reemplazo de las LELIQs por deuda del Tesoro y el sorprendente anuncio de que el Banco Central controlaría la base monetaria ampliada en septiembre de 2025”.

El economista que generó tremendos desequilibrios económicos y daño social, alega también que ir “hacia la ortodoxia monetaria requiere inexorablemente eliminar todo vestigio de cepo cambiario y permitir el libre movimiento de capitales entre nuestro país y el exterior”.

Un sistema que ya se ha comprobado que favoreció a los grandes capitalistas que fugaron miles de millones de dólares que hoy superan incluso, a la deuda externa infligida a la Argentina por los gobiernos neoliberales.

También considera que “Hacia el futuro, tiendan a desaparecer las expectativas de un salto cambiario desestabilizador es que de una buena vez se deje flotar el tipo de cambio en un mercado verdaderamente libre y único de cambio”, refiriendo su accionar entre diciembre de 1989 y marzo de 1991 “antes de poner en marcha el plan de convertibilidad”.

Dicha eliminación de restricciones favorecería, según cree el autor; a los fabricantes de productos exportables y oferentes de servicios, “porque podrán ver retribuidos sus esfuerzos productivos con el precio pleno que consigan por sus ventas en el exterior. Otro gran beneficio es que la eliminación de los controles y el libre movimiento de capitales contribuirían decisivamente a reducir el riesgo país”.

El mismo Cavallo junto a Sturzenegger con respaldo presidencial, fueron los ejecutores de recetas foráneas que terminaron por quebrar el espacio económico/financiero y social con consecuencias gravísimas para la Nación; cuyos costos y salvatajes debieron enfrentar las gestiones siguientes.

Por entonces hubo presidentes en 11 días de extrema desestabilidad.

El final de ese ciclo lo marcó Néstor Kirchner con la cancelación de la deuda con el FMI.

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