El panorama de la tercera semana de junio nos recuerda el problema creciente en el ámbito de las Pymes en todo el país, cuyos titulares y trabajadores aseguran que los recursos económicos no “alcanzan para sobrevivir”.
El consumo en el “país de la carne vacuna” se redujo a registros más bajos de los últimos 20 años, demostrando que el actual modelo neoliberal libertario es absolutamente destructor de la capacidad de compra de la mayoría de la sociedad argentina.
En medio de estas y otras realidades absolutamente negativas en materia económica y social, el ministro desregulador, Federico Sturzenegger; alegó que “un millón y medio de personas se mudarán a Neuquén en los próximos treinta años, un millón a Catamarca y 800.000 a San Juan”.
Un argumento que demuestra la ignorancia del estado de situación actual de la mayoría de un pueblo al que la vida le cuesta cada día más en el más amplio sentido de la expresión.
¿De qué le sirve a los sufrientes de este tiempo que dentro de tres décadas, se produzcan estos movimientos en busca de trabajo, porque esa es y será la finalidad de esos posibles traslados? Los que no sólo ampliarán el éxodo dentro del país, sino que pasarán a ser nuevas y mayores cargas para los gobiernos provinciales.
En el Neuquén se trabaja para enfrentar ese aluvión que tiene ya variados antecedentes en la historia recepcionista de corrientes migratorias; provenientes de otras provincias en las que la oferta de vida era y es menor; pero si el proceso se anticipa por las políticas restrictivas y la crisis en aumento, el problema se presenta hoy y no progresivamente.
Además, el gobierno nacional ¿no hará nada por recuperar las otras actividades en cada región del país dejando liberado a la suerte y desgracia, de los que vayan quedando en el camino de la productividad a partir del trabajo?
Es un modelo que no sólo está destruyendo el sistema productivo sino que ya desmembró el tejido social con políticas económicas destinadas a beneficiar a los grandes empresarios multinacionales y especuladores de las finanzas; mientras que los locales en gran parte están obligados a intentar reemplazar producción comercializable por importaciones, sabiendo lo negativo que significa para el aparato productivo en franco deterioro.
Agrego lo gravísimo de este panorama con el aumento de la desocupación que de manera alguna, puede compensar o atenuar el “cuenta propismo”, en una sociedad con la capacidad de consumo diezmada, con tarifas de servicios liberadas en permanente aumento, y sin mayores alternativas para hacerle frente a la debacle provocada.
Mientras tanto siguen informando datos estadísticos falsos para sostener a los todavía, engañados; y a la vez los principales funcionarios libertarios, dedicados a producir argumentos de espaldas a la realidad citando tiempo futuros muy lejanos, para la capacidad de vida de muchos argentinos y argentinas sentenciados al olvido desde un individualismo insoportable e inmerecido y peligrosos para la sociedad destartalada.


