Las manifestaciones de Javier Milei sobre las Islas Malvinas contradiciendo sus alabanzas a Thatcher, reconociendo la auto determinación kelper; y criticando a los jugadores de la selección de fútbol argentina exhibiendo el trapo “glorioso”, provocaron más desconfianza en la sociedad y reacción violenta en el gobierno británico.
El funcionario pirata advirtió “Ser implacables a la hora de defenderlas”. Términos del primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, desde su esencia imperialista y vocación belicista nunca abandonada.
La ambivalencia deja espacios para las bofetadas ante las que luego, debió decir que no existen intenciones de acciones violentas, y sí buscar la negociación. Obvio Milei.
La verba errática fortalece la bravuconada que hay que repudiar en sus razones y en sus finalidades.
Pero el mismo Milei, días atrás en Chile festejó con sus pares de la derecha y ultraderecha, con bravuconadas innecesarias e inconvenientes a terceros, en casos pro fascistas, que confirmaron negociaciones en Chile con el festejado Kast a la cabeza.
En breve se reunirán en Punta Arenas funcionarios chilenos y empresarios británicos, para acordar condiciones de enlace comercial con las Islas Malvinas.
Pero Milei se abraza con esa gente que traiciona la integración latinoamericana como lo hicieron durante la guerra.
Luego, al despertar su oportunismo pro electoralista, dice también que habrá “trabajo sostenido de identificación de todos los actores involucrados en la explotación ilegítima de nuestros recursos. El Gobierno Nacional seguirá avanzando en esta identificación e iniciará los sumarios para sancionar a todos los responsables”.
Macanudo che, pero decidí dónde te vas a parar ahora y por siempre, no sin antes renunciar públicamente a tus dichos de glorificación de los piratas, su líder y la negación soberana de Argentina.


