Mientras que desde el poder Ejecutivo Nacional argumentan la existencia de una muy buen situación económica, alardeando de bajo riesgo país y otras cuestiones como la incompleta reserva de dólares, desde el FMI informaron sobre las nuevas gentilezas a favor de la administración libertaria.
Argentina debió acreditar reservas en dólares en el BCRA, según lo establecido hace un año atrás por unos +U$S3.200 millones, pero ante el fracaso administrador Milei/Caputo, desde el Fondo aceptaron que los números arrojaran -U$S8.600 millones.
Enorme diferencia que demuestra una vez más que lo del déficit cero es falso; pero además, la deuda ha seguido aumentado incluyendo el último giro de poco más de U$S1000 millones.
Asimismo Luis Caputo también alardea al citar que con lo de la meta fiscal para la que debieron acumular $8,46 billones en el primer semestre y sin embargo, la realidad de los números indica que sólo lograron a mitad de año, unos $6,86 billones.
Es obvio que las autoridades del FMI están sumamente condicionadas por la enorme deuda acumulada en las gestiones de Mauricio Macri y Javier Milei, que no han podido cancelar o ni siquiera reducir semejante compromiso; y que en realidad ante los incumplimientos, deberían haber dejado sin efecto el acuerdo sin agregar más préstamo (anquen cada vez menor). Dicho en función de los antecedentes y normativas del FMI.
Hoy el gobierno libertario está beneficiado con un permiso o aprobación de exhibir un saldo negativo de reservas de u$s8.600 millones; por no haber comprado los dólares indicados en 2025 y cuando más tarde los compró, fueron destinado a pagos de intereses. Otro ejemplo del círculo vicioso en el que se encuentran nuestro país deudor y el Fondo acreedor.
Al reducir las exigencias por la inexistencias de recursos Argentina, se vería a fines de 2026, “beneficiada” por deber acreditar reservas negativas por unos u$s4.100 millones.
Ya no se valoran los saldos positivos de la economía sino que se aceptan cifras negativas que deberían generar la alarma pertinente, y aplicar la exigencia de blanquear datos y estadísticas para desnudar la falacia del déficit fiscal cero argumentado por Milei/Caputo.
Claro que mientras tanto desde el FMI indican una mayor rigurosidad en la recaudación buscando mayores resultados a través de la aplicación de otros impuestos que dañarán más aún el bolsillo popular estrangularían todo lo posible la devastada economía interna, con endeudamientos personales en aumento, persistente baja del consumo, mayor caída de la producción, y un panorama futuro sobre cargado de negatividad imposible de disimular y menos aún, controlar.
Sólo se debe aclarar que la reducción de números de las obligaciones contraídas no significa baja de deuda sino todo lo contrario, ya que se produce una concentración de saldos negativos que el país no pudo ni puede cancelar; en un proceso desequilibrado también en la producción industrial y sólo esperando que la agro ganadería, los hidrocarburos de vaca Muerta y algo de minerales, aporten ingresos para mantener este panorama realmente peligroso para el país y su sociedad, salvo pequeñas excepciones.


