Durante la exposición de Javier Milei se observó cómo se había reducido la presencia de mandatarios; permitiendo inferir a priori, cierto desinterés por el discurso.
El mensaje tuvo abundancia en cuanto a dejar clara la postura de su gobierno o al menos la posición personal a favor de los EEUU e Israel, utilizando calificativos que no condicen del todo con las realidades.
La crítica a la ONU tuvo un espacio destacado en cuanto a intentar una denuncia de antigua data, ya que no es novedad la pasividad de la institución aún frente a sus orpias declaraciones. Vale recordar que tanto la ONU como la OEA suelen estar bajo la velada amenaza de los EEUU, o en todo caso de algunas de sus sugerencias.
No obstante hubo presidentes que aclararon su disidencia con las políticas de Donald Trump, destacándose el mensaje de Lula da Silva con firme advertencia de soberanía del Brasil, y repudio a las amenazas pro bélicas, del mandatario estadounidense, contra diversos países de la región y de Occidente.
A continuación se incluyen sintéticos pasajes del discurso del presidente de Argentina: “Siempre es preferible decir una verdad incómoda por sobre una mentira confortable.” Afirmación que no tiene el respaldo con lo demostrado por el mandatario Milei.
“Hoy, lamentablemente, es momento de reconocer que ese pacto sagrado en los hechos se rompió. Se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados.” Dicho en función de lo criticado a la ONU.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional. De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad? Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva. La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato; va a tomar cartas en el asunto”. Obvio pasaje que no requiere mayor explicación sobre su sentido respecto de las islas argentinas.
“También hicimos una elección geopolítica: nos alineamos sin ambigüedades con Occidente”. En realidad el alineamiento es con los EEUU y de paso con Israel por la relación Trump/Netanyahu y la vocación de Milei por el judaísmo.
“No confundimos cooperación con subordinación. Creemos en las alianzas y, antes que nada, en las naciones.” Naciones que acreditan un Estado robusto y determinante; siendo ello una realidad con la que Javier Milei expresa grandes e indudables diferencias más la indisimulada oposición.
“Y allí, donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. Prudencia no significa miedo, y es más, el miedo bajo ningún punto de vista debería convertirse automáticamente en obediencia. Ante la incertidumbre, proponemos determinación; ante el miedo, coraje; ante la decadencia, ambición y ante la resignación, proponemos optimismo. Durante demasiado tiempo la Argentina administró su decadencia, administramos la pobreza, administramos el aislamiento, administramos la irrelevancia.” Definiciones absolutamente coincidentes con el rumbo y criterio expuestos por Donald Trump que impulsa el proceso sin control para con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, de la que ya se han planteado diversas advertencias, basadas en el riesgo que acarrea ese recurso sin los límites necesarios para garantizar la vida del ser humano. Asimismo ratifica lo que intenta disimular en cuanto a la importante cuota de subordinación a los preceptos del presidente de los EEUU, en clara postura amenazante para la dominación del hemisferio Occidental, bajo la amenaza armada para arrasar con las disidencias geopolíticas.


