La avanzada armada con secuestro incluido de parte de los EEUU bajo las órdenes de Donald Trump, no era sólo derrocar a Maduro.
Dato confeso del presidente estadounidense que un mes atrás dijo que el que gana una guerra se queda con el botín, palabras más o menos, se fue viendo en los hechos hasta conocerse el paso siguiente.
Trump decide, mencionando un convenio sobre el que nadie se opuso, que se aseguran 65.000 millones de barriles de petróleo a extraer del subsuelo de Venezuela. Cifra que fortalece el respaldo (reservas) para los EEUU en materia hidrocarburífera, mediando la promesa de inversiones de gran magnitud que la versión refiere en U$S100.000 millones.
La presidenta Delcy Rodríguez, según lo difundido, expresó su beneplácito alegando grandes ganancias que en números sugieren una inversión foránea de U$S 700 millones por año durante 25 años, que redundaría en un ingreso de U$S 8360 millones anuales.
Frente a esto citamos que el presupuesto 2026 de Venezuela equivale, según datos oficiales, a U$S 19.940 millones. Imaginemos cuánto ganarán los empresarios y el gobierno de los EEUU, mientras que a Venezuela ingresarían anualmente esos dólares equivalentes a menos de dos tercios del presupuesto referido.
Datos fríos de la promesa de Trump cuando dijo que se mejorarían los ingresos de Venezuela, pero vemos que ante las necesidades son absolutamente insuficientes. Y también dijo que “El proceso de llenado (de reservas) completo comenzará muy pronto y es un regalo de Venezuela al pueblo de los Estados Unidos. ¡Gracias!”
A estos antecedentes habría que agregarle otros ingresos que se supone provienen del turismo y de alguna industria alimentaria.
Conclusión la mía, que espero sea totalmente fallida, errónea y en cambio el gobierno y el pueblo de Venezuela; logren mayores recursos para dignificar la vida interior, y fortalecer la endeble soberanía que Trump; ya ha demostrado no respetar.


