Vivimos un proceso con versiones engañosas, falsas y adecuables a la circunstancia con lo cual, comprobamos que no hay un plan tras tres años de gobierno libertino.
Actúan sobre la marcha, van por la conveniencia personal no estatal, y se acomodan para no caer del carro por el terremoto. Movimiento producido por impericia administradora y la especialidad en especulación financiera.
Javier Milei criticó cruda e irrespetuosamente al gobierno de China y aseguró que nunca realizaría acuerdos o negocios con “comunistas”, confesando su odio y repulsa permanente.
Hasta Lula cayó en la volteada aunque no aplica el modelo chino. El que se ha convertido para los acomodaticios que abusan de la libertad en todo sentido; en un espejo que festejan y publicitan sin ruborizarse.
Ayer aplaudían a Thatcher y hoy especulan con el espíritu malvinero para congraciarse con los que califican de imbéciles, con vistas a las elecciones tras criticar a los jugadores de fútbol y el trapo que vio el mundo, desde el seno del expansionismo.
Tras descalificar a los comunistas chinos, corrieron varias veces por el swap de monedas. Ratificaron el acuerdo “kuka” con China, que les permite exhibir parte de los capitales que respaldan el discutido déficit cero.
El Papa era “maligno” y hoy esperan su llegada entusiasmados porque convoca multitudes.
No hacían transacciones con comunistas y no entregaban su moral, decía Milei. Él reiteró que no haría ningún negocio con los comunistas de China, Venezuela o Brasil.
Hoy, su ministro estrella aplaude el modelo con el que dice coincidir, pero olvida que en China hay desarrollo industrial que en Argentina, hace 3 años que está casi paralizado; que los inversores foráneos deben asociarse con empresas chinas y que los secretos de producción deben ser entregados al Estado comunista con el que ahora, se comparan de manera absurda, contradictoria y sin descartar que canten la “Marcha de los voluntarios” si hace falta para quedar bien.

