No es recesión crecemos menos, dijo el ministro Luis Caputo en el evento “Argentina week” de París.
Llamó la atención al decir que “el riesgo electoral tiene un impacto” y que “En las reuniones de las Naciones Unidas de la semana pasada surgieron las preguntas sobre el riesgo de que volviera el kirchnerismo y eso genera una preocupación no tanto en las decisiones de los inversores de la economía real, pero sí en los inversores financieros”.
No fue un fallido sino una confesión como las de Milei o Bullrich. Preocupación de inversores financieros. Confirmación de que los preocupados son los que invierten en la timba financiera organizada desde el gobierno nacional; y por eso temen que cambie el gobierno.
No sea cosa que ganen los que piensen en el éxito nacional con un Estado presente y responsable sobre la base de la Constitución.
Son los que quieren empresas invirtiendo con responsabilidad social y prácticas equitativas sin especulaciones.
Y Caputo agregó que “Lo que más quiere el mundo es que la Argentina no vuelva al pasado y entonces la preocupación está. No importa tanto lo que pensamos dentro del equipo económico, sino lo que piensa la gente”.
Comentario ajeno al proceder del gobierno que integra, que dejó de lado la cuestión social. Allí están los jubilados, los enfermos, el sistema previsional, los salarios, los despidos laborales y/o el cierre de empresas generando más daño social.
Lo que no vimos tanto en el pasado que ellos señalan sino en el pasado que ellos protagonizaron con la vuelta al FMI; y las consecuencias repetidas con el mismo ministro que acepta que la preocupación, es de lo financistas y no los productores cada vez más perjudicados.
Algo que hasta Victoria Villarruel y Patricia Bullrich, ahora en potencial campaña, también están criticando con esa postura de zurdas, etc., etc., como dice Milei, ante la opinión adversa aunque no sea de izquierda.


