Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Beneficios y más reclamos ruralistas

Se desarrolló la apertura de la “138ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional” en el predio del barrio de Palermo, y en la oportunidad el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, festejó la baja de algunos impuestos pero reclamó al gobierno por una serie de situaciones que les resultan adversas.

Concretamente, a 160 años de la creación de SRA; reiteró el pedido de anular totalmente las retenciones en las exportaciones y la reducción de impuestos en general.

Como es habitual en los dirigentes del sector, se quejó en líneas generales destacando que “Desde el año 2002, los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones. U$s215 mil millones ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado”.

Pareciera que la crisis del 2001, producto de los abusos con las políticas neoliberales encabezadas por Caballo y Sturzenegger; cuando el país estuvo al borde del quiebre social, no los afectaron.

Pino dijo que lo que no pagaron en impuestos en esta gestión libertaria “Lo reinvertimos en genética, pasturas, maquinaria y otros tipos de mejoras. Inmediatamente, crecieron el empleo rural, la producción agropecuaria y las superficies afectadas a lograrla”.

Sin embargo los productos de primera necesidad que se producen en el ámbito rural, tuvieron tantos aumentos, entre ellos la carne vacuna, que se transformaron en rubros de tremenda pérdida de consumo. Precios que subieron copiando los de las exportaciones con destino a países con moneda fuerte, frente al destrozado poder adquisitivo en Argentina.

“Conclusión: está demostrado, como venimos diciendo, en coincidencia con el Presidente: las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”, dijo Pino reiterando la versión del gobierno en cuanto a que bajó la inflación, hay equilibrio fiscal y estabilidad cambiaria. Olvidó decir que los precios del mercado interno están dolarizados frente a ingresos en pesos cada vez más reducidos y condicionados en beneficios de los que dicen que han ganado más que en otros tiempos.

Cita el equilibrio fiscal pero disimula o soslaya a costa de qué logran elaborar informes  que no cuentan el endeudamiento imparable para sostener un sistema deshumanizado. Una economía que controla el valor de un dólar por el que el vocero presidencial, no descartó que un unos meses llegue a los $1800 a costa de otra devaluación de mayor magnitud a la que diariamente se aplica, tal lo citaran desde el ministerio de Economía.

También el dirigente ruralista dijo que “La actual política económica nacional ha tenido notables logros”, reconociendo haberse logrado más beneficios para el sector que representa.

Claro que como es habitual también desde el sector, Pino insistió en que “Es imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos”. Cierto grado de contradicción porque si se reducen los impuestos la recuadación será más baja aún de loq eu hoy sufren los administradores de una economía que no contempla la compensación de ese tipo de mejoras con mayores ingresos para el estado que sí debe, dedicar inversiones en mejores servicios y obra pública. Dos rubros paralizados que deben atender los gobiernos provinciales, que en general, salvo pocas excepciones, sufren las tremendas restricciones impuestas por el gobierno nacional.

El reclamo insistió en la aplicación del impuesto a los ingresos brutos, las tasas viales mientras el sistema vial está destrozado, y afecta también al transporte de sus mercaderías; limitando según sus términos, la competitividad porque deben aumentar sus precios; agregando que “La baja de impuestos no es sólo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta, y esto beneficia a toda la población”. Términos que no condicen con la pérdida de ventas en el mercado interno.

De todos modos ante lo innegable Pino reclamó por mejoras en el servicio ferroviario, en el estado de los caminos en zonas rurales, fallas en comunicaciones , estado de lospuertos y falta de oferta crediticia.

Así fue que aclaró a Milei que “Mejorar los caminos rurales es inversión, no gasto”, y que “Con el ahorro propio podemos crecer, pero, para hacerlo con la velocidad necesaria, necesitamos líneas de crédito de largo plazo y a tasas compatibles con la inversión”. Al parecer las bondades referidas previamente no les permitieron ahorrar, y si lo hicieron una vez más, no lo quieren invertir y buscan créditos para que el riesgo lo corra el sistema bancario y el Estado que lo sostiene a pesar de las negaciones.

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