Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Absurdo irreflexivo

Sorprende que un fiscal sea ilógico en rueda de prensa sin considerar la situación de este caso, alejado del sentido común cada vez menos aplicado en un escenario en el que predominan los cargos, que usan abusiva y estúpidamente.

Improcedentes los funcionarios policiales o judiciales que soslayaron la preocupación de familiares que alertaron sobre la desaparición de la menor Agostina Vega asesinada en Córdoba. Será femicidio u homicidio pero eso se resolverá luego, cuando la gravedad de los hechos sea considerada adecuada y respetuosamente.

Situación que indica observar también la conducta de la madre de la niña, al permitir que ingrese a su ámbito, un hombre con antecedentes desaconsejables para ella y para su hija.

Gravedad que debe de una vez por todas incluir la negligencia de quienes postergaron por muchas horas tomar la denuncia y de actuar en la investigación tardíamente. Son los que alegan que la inmediatez de la investigación es fundamental para esclarecer un delito de semejante magnitud. “Regla de oro de las primeras 48 horas”.

Para los responsables de las fallas vale el discurso pero no las acciones. Corrillos citan que el abuelo fue desoído, que la madre esperó “4 horas” para ser atendida en sede policial; y que el ministro del área atendía la vista de un partido de fútbol. Vaya a saber.

Fueron tan absurdos estos tipos que en momentos de dolor e impotencia por el asesinato, tal el caso del fiscal Raúl Garzón; alejado de los efectos sociales e institucionales, no tuvo otra idea que decir: “Si acá hay que entregarle una medalla de distinción a alguien, es a ese perro de gran capacidad”. Medallas para nadie, pero sí pronto despacho para la investigación policial y judicial cuyos actores y autoridades, deberían someterse a la inmediata decisión superior. Los que deberían olvidar el espíritu de cuerpo u obediencia debida inaceptable.

Por la memoria de la menor, por su madre, familiares que reclaman con razón absoluta, se proceda en base al Derecho sin demoras sin morigerar penas ni soslayar la gravedad; con la soberbia propia de un absurdo irreflexivo.

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