La derrota electoral de Donad Trump amerita destacarla por su significación política e ideológica sin olvidar que hasta ahora los gobiernos demócratas no se alejaron del modelo tradicional estadounidense.
Siempre en todos los gobiernos de las partes prevaleció el criterio devenido de la “Doctrina Monroe”, conocida por aquello de “América para los americanos”. Sabido es que “América” es el territorio que vemos desde Alaska hasta Tierra del Fuego.
Pero los estadounidenses que sostienen esta concepción suelen apuntar a que el continente americano es de ellos y de hecho no es ni será así, salvo una entrega colectiva de las soberanías nacionales. De allí que sin perjuicio de esta cuota de discreta tranquilidad que puede convertirse en la salida del trumpismo y de los republicanos del gobierno de los EEUU, hay que controlar las emociones.
No obstante vemos también que en ciertos Estados triunfaron personas cuyas características son diferentes a los blancos tradicionales. Esta vez habrá autoridades dentro de los Estados, como mujeres, musulmanes, gays, negros, indígenas y latinos. Todos, por una causa común que fuera la persecución a través de los tiempos.
Dato que permite suponer que a esas variantes sociales, inspiradas además por concepciones humanistas en pos de la igualdad y los Derechos sin exclusiones, puedan cambiar el proceder de un gobierno nacional, si ganan los demócratas dentro de 2 años.
Es la cuota de esperanza que no hay que descartar, aunque sepamos que en los EEUU la tradición está también controlada por el poder de grandes corporaciones que resisten estas características que están popularizando el acceso al poder institucional.
Una oportunidad anticipada para comprobar éstas y otras posibilidades de trasformación social y política, es que por ejemplo, si el poder Legislativo estadounidense respaldara las potenciales investigaciones relativas a la gestión Trump que se comentan; dando garantías de legitimidad procesal; si es posible dicho cambio, El que a su vez, permitiría modificar las relaciones internacionales poniendo fin al intervencionismo y la confrontación entre potencias mundiales.
Parece una utopía pero los hechos, pueden seguir convirtiéndola en realidades.
Escenario imaginario que también podría limitar el proceso de la dominación macro que pergeñan los tecno magnates. Sólo unos nombres para lo indicativo: Silicon Vallei (sede de grandes empresas de trascendencia internacional) poderoso referente tecnológico, inversor en la campaña electoral de los republicanos en simultáneo con Elon Musk; (Tesla y un sinfín de empresas multimillonarias).
Dueños absolutos de un poder incalculable que tienden a fortalecer con el desarrollo de la Inteligencia Artificlal. De allí las alarmas de algunos sectores para ponerle freno a estos desarrollos en manos de indisimulados expansionistas en pos de la dominación sin límites, cual si fueran los principales actores del universo.

