Hace 34 años aquello de “La economía estúpido” fue oportuno y favorable para la campaña que transformó en presidente de los EEUU, al demócrata Bill Clinton frente al republicano George Busch.
Lo de estúpido hoy es una pequeñez ante las barbaridades ofensivas del presidente Milei. Pero lo de la economía, es un factor central en la administración del Estado, al que hoy se insiste en destruir para reemplazarlo por el mercado.
Vieja propuesta de diversos gobiernos neoliberales, arribando a la inevitable asistencia económica estatal. Proceso que dio lugar al colega García Linera a decir que “Es la política estúpido”; herramienta que permitió superar crisis por guerras y por los abusos de los integrantes oportunistas de dicho mercado, sirviéndose de la riqueza que debería llegar a la base social.
Los empresarios no crearían un Estado porque deberían invertir y eso, sólo lo hacen para su beneficio. En cambio, desde un Estado fortalecido por la generación de la riqueza que debe compartirse con todos los actores, sí se dan las condiciones para el desarrollo del mercado.
El que debe acompañar al Estado para reciclar el proceso productivo, laboral y de consumo, y promover el desarrollo integral y verdaderamente solidario sin exclusiones de ningún sector o persona.
Pero si se decide vaciar la riqueza Pública, pauperizar el trabajo, los sueldos y agregar libre importación, se destruye la industria argentina y miles de PYMES y trabajadores son expulsados del mercado en recesión.
Se suma un gobierno que reduce impuestos sin exigir la asociación con el Estado que va a socorrer al sistema bancario, al empresariado y a las víctimas del descalabro económico y el endeudamiento corrosivo del desarrollo.
Cuando esto se repita, parece que no falta mucho, le dirán a los anarco/topos que “es la economía y la política estúpido”, la que otorga equilibrio a partir de la Justicia Social.


