Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Causal reconocida por la ministra

Reconocido como flagelo, el suicidio es uno de los casos destacados en las filas de las fuerzas de seguridad; según lo informara la ministra de dicha cartera, Alejandra Monteoliva.

Esta vez la integrante del gabinete nacional, reconoce la gravedad de los hechos que asocia con los bajos ingresos del personal de las fuerzas federales, con un salario de alrededor de los $900.000 por ejemplo para un cabo de la Policía Federal, que evidencia según dijo, que “no escapa a la realidad del país”.

Una confesión de parte que no deja dudas de las variadas críticas que se multiplican desde diversos sectores laborales, incluyendo mayormente al personal del Estado.

La funcionaria se refirió al flagelo que atraviesan las familias de los efectivos de las cinco. En agosto de este año, un cabo de la PFA recibió un salario básico de poco más de $900.000.

Además la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que en 2025 se registraron incrementos de suicidios entre dicho personal dependiente de su cartera; agregando a los antecedentes un 30 %  de casos fatales.

Datos que confirmara refiriendo “Sí, se incrementaron los suicidios en las fuerzas. En 2025 hubo un 30% más que en 2024. Se incrementaron los suicidios en el país, las fuerzas federales no escapan a esa realidad”.

Lo curioso es que al parecer, en el intento de atemperar la gravedad de los casos, dijo “Se incrementaron, sí, pero también en la sociedad, las fuerzas no escapan a eso”.

Acotación que aumenta las evidencias del efecto devenido de las políticas económicas impuestas por el gobierno que integra la funcionaria, mientras que el presidente Milei y su ministro Caputo, se ufanan en comentarios de un gran éxito en la materia.

También comparó los 2.300 suicidios producidos en 2016 comentando que “Hoy estamos en 5.300”, y eso constituye una problemática que la “preocupa” y dice que la “ocupa”. No obstante mientras no se solucionan los problemas económicos del personal referido los casos se han multiplicado de manera alarmante.

Agregó que “Estamos prontos a definir cuál es la mejor manera de que la gente pueda tener un alivio”. Conclusión ajena al duelo de familiares y poco racional porque la “mejor manera” es aumentando los salarios de manera acorde a los costos desmedidos de una vida sobrecargada de obligaciones sin compensar, mientras que los precios del consumo siguen atados a una dolarización a la que no mencionan pero sí autorizaron públicamente.

En el mismo modo casi inexplicable, la ministra refirió que deben “responder a lo que se viene dando con el equipo económico. El tema está en la mesa, nadie lo descarta. Estamos buscando un porcentaje para todos que incluya retirados y un porcentaje que tenga foco en los que tengan actividad operativa. No tengo el total”.

Lo lamentable es que con reconocerlo no se soluciona la problemática atada a la concepción restrictiva para evitar que la estadística devele la verdadera inflación, hoy maquillada para publicitar un estado de situación inexistente para todos los asalariados dependientes de las órdenes del poder Ejecutivo.

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