Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Interpretaciones en la conmemoración

La biblia, el calefón y el protocolo.

Por el aniversario del fallecimiento de José Francisco de San Martín, se desarrolló un acto conmemorativo en la plaza que lleva su nombre en el barrio de El Retiro en la ciudad de Buenos Aires.

Allí estuvo el presidente Javier Milei, Jorge Macri y diversos funcionarios, acompañando el discurso del que se incluyen algunos aspectos a continuación.

Milei destacó al estilo generalizado la figura del llamado “Gran Capitán” utilizando frases que en realidad no siempre estuvieron acordes a las acciones de su conducta personal y de su gobierno.

El presidente aseguró que el Estado provocó la pérdida de libertades para “comerciar, para emprender” y “para criticar a quienes suprimían nuestras libertades”. Agrego  sin aclarar en demasía sus conceptos que las pérdidas se generaron “en nombre de ampliar un Estado gigante. La libertad no es el punto de reposo de los gobiernos. Es la excepción que hay que defender todos los días contra la tendencia natural de todo poder a expandirse”.

Hablar de restricciones es mirar su propia gestión estranguladora de la vida social de los argentinos que sufren un proceso de creciente de limitaciones; mientras que destacó la evidencia de sus efectos alegando que quita de libertad de parte del poder que amplía sus condiciones. Así estamos viviendo en Argentina.

De nuevo citó enemigos de la libertad insistiendo en la “batalla cultural”que en realidad desde su gobierno se refleja en el atropello a los derechos de una vida digna.

Dijo también que “Los enemigos de la libertad existen y no descansan”, que la libertad es “un derecho, pero debe ser conquistada y defendida de quienes se oponen a él”. Expresiones de un manual primario que sólo un recitado de expresiones ajenas a la práctica de las políticas restrictivas.

Habló de “nuevos desafíos” y paradójicamente citó el fortalecimiento militar, con sueldos deprimidos según surgiera de las quejas trascendidas, “Para poder pararnos firmemente en el concierto de las naciones y defender nuestros intereses necesitamos unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas”. Argumentos que aprovechó para destacar su alianza con los EEUU e Israel, dos países enlodados con los efectos del abuso armado en tierras ajenas, agregando la defensa de fronteras que sus aliados no respetan y violan con clara acciones terroristas contra comunidades indefensas.

Insistiendo con la libertad abrazó conceptos como el desarrollo económico y el crecimiento que otorga calidad de vida  advirtiendo lo que ha demostrado pero cita cual si no existiera al decir que “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. En este apartado deja claramente establecida la diferencia entre el mensaje y el resultado de su administración absolutamente contraria a dichos preceptos.

Reconoce que el Gobierno debe promover “la estabilidad y el crecimiento necesario para planificar” lo que se supone pensó sobre la vida de la sociedad aunque ante la inconsistencia entre el hecho y el relato, retomó la muletilla de su “la batalla cultural” también contraria a la significación de la dignidad popular aborrecida.

Por cierto que sin otra salida aseguró que “Hoy no tenemos un pasado al que regresar, porque ya sabemos a dónde nos conduce. Todo nuestro esfuerzo debe ir a preservar en todos los frentes el mayor legado del General San Martín, una patria libre y un pueblo próspero”; agregando “Que viva el General San Martín, que viva la Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y viva la libertad, carajo”. Un puñado de expresiones que concluyen en una expresión nociva que repite la bravuconada, apela a una cuestión religiosa con la que tampoco se lleva muy bien desde la violencia de su gestión, y le agrega la tradicional palabreja inadecuada ante semejante desastre económico, productivo y social. Vale decir entonces, qué carajo es lo que hay que resaltar de una emancipación inexistente en medio de una marea destructora del derecho a la vida digna.

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