Por más que el mono se vista de seda et etc. Mauricio Macri, para decirlo sin vueltas, cada tanto intenta mostrarse un poco diferente ante los descalabros del mileismo que él ayudó a constituirse; ahora reitera su posición pro británica y de hecho anti argentina.
Decir, en apoyo a Infantino y la FIFA, por la exhibición del mejor “trapo” popular durante el campeonato mundial, especialmente en los EEUU, que lo de las Malvinas Argentinas “no era el momento” y que “no hay que mezclar política con fútbol” es no menos que una infamia.
Ampliando sus declaraciones dijo que “Si dijimos que esto es un partido de fútbol, es un partido de fútbol. No hay que mezclar. Con lo de Malvinas hicieron una de más”.
Sea por la nacionalidad y por la soberanía que nunca defendió como presidente apostando a formalidades pitucas según le convenga, este Macri vuelve a negar no sólo eso, sino que lo hace con su pasado.
Fue dirigente de Boca utilizando el espacio para posicionarse en un ámbito popular por excelencia, y con mucha plata y sus mentiras, logró llegar a la casa Rosada.
Olvido o negación infame tras afirmar eso de no mezclar lo que por naturaleza, se demuestra cada domingo desde las tribunas futbolísticas, aunque lo silencien los medios del palo.
Vale tener presente por eso de la “memoria histórica” que ayuda en diversos temas y no sólo en la aberración de las dictaduras cívico, militar y eclesiásticas en Argentina; que este tipo que también abusó de la máxima investidura nacional; dijo sobre nuestras islas Malvinas, provincia del Tierra del Fuego, que constituían un “un déficit adicional”.
Vale preguntarle si con el robo de petróleo en desarrollo, seguirá diciendo que son causa deficitaria para nuestro país.
No obstante con su conocida picardía acomodaticia por excelencia, también aclaró para justificarse que desconocía “los temas de soberanía”, pero a la vez, cuidándose de demostrar su condescendencia con el acuerdo entre Foradori y Duncan, y festejando a los gobiernos de Inglaterra y de los EEUU.
De allí la adecuación para calificarlo como otro indeseable negador de los derechos de la Nación y del pueblo argentino, que tanto él como sus pares del neoliberalismo han demostrado; demostrando su desaprensión y odio por todo lo que se identifique con el sentido nacional y popular.


