Los 42 senadores que votaron el proyecto de retraso laboral impulsado por el Ejecutivo nacional, fueron defraudados por el oficialismo al que se rindieron previamente, olvidando las obligaciones políticas.
La ocurrencia creativa advirtió que dichos legisladores de la Cámara Alta, deberían buscar rápidamente ropa adecuada para ver finalmente de qué se disfrazaban tras la traición.
Ocurre que con el pretexto de haber cometido un error, la senadora Bullrich anticipó que habría modificaciones y las habrá. Anticipado a la sesión del 19 de febrero, día del paro general por 24 horas en rechazo generalizado; ya se sabía que el proyecto apoyado por los senadores volvería a esa Cámara, por la modificación que impuso el presidente y allegados políticos.
El anuncio del retiro del artículo 44 se debió al repudio generalizado que provocó el contenido del proyecto. No fue motivado por ningún error sino por razones políticas que no podrían soportar. Fundamentos que prometían mucho más que una derrota política y ponían en riesgo la aprobación de un proyecto al que, en realidad, deberían quitarle varios artículos más, claramente atentatorios con variados Derechos de trabajadoras y trabajadores.
El caso demuestra la pérdida de poder político, de la incapacidad en ese sentido para soportar el repudio ante el abuso, y tal vez, un proceso en aumento que refleja el hartazgo social, que no ignoraron dirigentes políticos y legisladores que no quieren entregarse definitivamente.
De todos modos es una buena oportunidad para que las conciencias de quienes depende el avance de estas medidas retrógradas, sean corregidas y trabajen políticamente de manera integrada respondiendo a los derechos sociales, laborales y conceptos políticos; basados en la justicia social; contra el atropello del libertinaje anti Patria evidenciado en estos dos años de gobiernos libertario.


