De nuevo apelo a la historia mundial y a la memoria colectiva e individual. La guerra conlleva un final horroroso que sufren las sociedades esclavizadas por los violentos armados abusando del poder de las naciones.
Recordar que no por casualidad Argentina era un país neutral ante las disputas de gobiernos más sus fuerzas armadas. Con Carlos Menem tuvimos ataques destructores en dos sedes relacionadas con Israel. Hechos luctuosos devenidos de las relaciones carnales entre los presidentes de Argentina y los EEUU, en estrecha relación geopolítica.
Hoy el mundo está alterado por otra conflagración encabezada de nuevo por los EEUU, asociados con Israel, contra la República de Irán. Hablan de “Democracia”, “régimen dictatorial” y agregan la amenaza nuclear.
Trump y Netanyahu quieren fiscalizar costumbres sociales y religiosas específicas, y también la abundancia de petróleo y gas.
¿Por qué intervenir contra Irán citando la carrera nuclear cuando ellos están en esa competencia? Nadie garantiza que no hagan uso de armas de gran capacidad destructiva. Es una competencia geopolítica disfrazada de voluntarismo pacifista encubriendo el expansionismo.
Cito declaraciones del presidente Milei apoyando a Trump, refiriendo enemistad con Irán, respaldo a los EEUU, y su participación en una guerra ajena, injusta y peligrosa.
La respuesta de Irán fue: “La mano de los enemigos de Irán está manchada con la sangre de personas inocentes de nuestro país, incluyendo a más de 160 estudiantes de la escuela de Minab. Ahora, Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”. ¿Acaso el Congreso Nacional y el pueblo argentino quieren la guerra?


