Existe una interpretación sobre que si bien Trump expresa su rechazo a Xi Jinping por la condición comunista de su gobierno, no guardaría el mismo sentimiento por Vladimir Putin, que ciertamente es cercano al líder chino, especialmente en el marco de la estrategia mundial evidenciada.
China avanzó de manera sostenida en varias regiones del Mundo concretando acuerdos comerciales pero sin alardear de su variado poderío y menos aun amenazando a quienes aceptan dichas relaciones. China vende mucho de su producción pero también compra muchísimo de la producción de distintos países entre los que está la Argentina.
China realizó inversiones para el desarrollo de infraestructuras, y compró de papeles públicos, tal es su ubicación en los EEUU. Entre el 2000 y 2023 (según AidData) China invirtió en el Mundo unos U$S 663000 millones de los cuales EEUU recibió U$S202000 millones. De ser así el odio de Trump tendría que ser reconsiderado pues su país incurrió en lo que pretende prohibir a otras naciones relacionadas con China.
Asimismo hoy se dice que hay buen diálogo entre Trump y Putin, con supuesto beneficio para el presidente ruso; tras el fracaso de la OTAN impulsando y financiando la guerra en Ucrania. En esto se puede sospechar que Trump quiere alejar a Putin de Xi Jinping para condicionarlo pero no pareciera posible. Argentina, hoy condicionada por las relaciones con los EEUU, debería recuperar su tradición pacifista, comercializar con independencia, con equidad y aprovechar las cualidades de la producción nacional.
Medida para evitar dependencias de cualquier país, fortalecer su posición neutral ante la geopolítica, y multiplicar ganancias con mayor producción respetando el consumo interno. También, con más negocios internacionales para sanear y erradicar el vicio financiero del neoliberalismo anti estatal; que agravó la vida de la mayoría de los argentinos y argentinas, endeudando al país por más de un siglo.


