Tiempo atrás el gobernador Rolando Figueroa había explicado entre otros temas, lo logrado desde asumir con “una provincia quebrada, con un atraso en infraestructura de más de 4.000 millones de dólares”, Pasar “a una provincia con superávit, en proceso de desendeudamiento y con obras en marcha. Lo más importante”, dijo, es que “ese superávit hoy se traduce en respuestas concretas para los neuquinos”.
Según el informe, mediaron para este panorama de desarrollo la austeridad, la planificación y la administración eficiente, eficaz y transparente de los recursos, ejecutados a través del ministerio de Economía, Producción e Industria.
La previsión permitió aumentar partidas con recursos propios para Educación, Salud, Seguridad y obras viales, frente al escenario nacional complejizado por las políticas restrictivas del gobierno nacional, que afectaron los ingresos provinciales tras la decisión de abandonar la inversión del estado Nacional en este tipo de servicios.
La administración neuquina no emitió más deudas para gastos corrientes, y logró soportar los efectos de una deuda cuyo 55 % se usaba para pagar gastos corrientes equivalentes a unos U$S 695 millones. En este sentido confirmaron que los dos ciclos inmediato anteriores, cerraron con superávit financiero y operativo como no ocurría desde hacía dos decenios.
Además la gestión del gobierno actual que redujo en un 38% la deuda pública; afrontó casi el total de la obra pública con fondos propios, a diferencia de lo ejecutado en 2023 para la totalidad de las obras con fondos no provenientes del tesoro provincial.
Otro dato importante que deviene del proceder explicado, es que 2025 cerró con una deuda equivalente al 20 % de los ingresos totales. Esta situación ubica al Neuquén en el tercer lugar en el escenario nacional tras superar su calificación con el vigésimo lugar del escalafón basado en la autonomía fiscal, resultado/PBG, Deuda/ Ingresos totales y calidad del gasto.


