La gran potencia oriental tomó una serie de decisiones económicas y comerciales, en respuesta a la avanzada de Donald Trump contra Venezuela, agregando las declamaciones amenzantes ocntra México, antes Canadá, luego Groenlandia y Cuba, sin perjuicio de otras acciones abiertamente belicistas en otras regiones del mundo.
China vendió progresivamente, y no de golpe para evitar caída de cuantificación; bonos del Tesoro de los EEUU por U$S1,300 trillón. El país gobernado por Trump está enredado en su propio modelo monetario, ante el riesgo de que diversos países inversores vendan esos papeles.
De ese modo y ante el aumento de esta modalidad, sería el Tesoro estadounidense el que intervenga emitiendo dólares y así, alimentar el proceso inflacionario por falta de respaldo internacional, con inversiones cuando el dólar era más seguro.
De modo que la moneda fuerte de otros tiempos está amenazada por su propio emisor que va perdiendo poco a poco, el respaldo y por ende la confianza internacional. La hegemonía monetaria de los EEUU está afectada con el uso de monedas regionales o nacionales para intercambio comercial que operara bajo el yugo del dólar.
Escenario que permite imaginar una creciente competencia de monedas en el mundo con prescindencia del dólar, afectando el famoso “milagro americano” sostenido a fuerza de las exportaciones de sus componente inflacionarios mediante emisión de su divisa desparrama en el mundo como herramienta de pago obligado por el otrora círculo virtuoso.
El que hoy toma rumbo lento pero progresivo hacia una pérdida de centralidad internacional, del otrora banquero del mundo cuyo sistema se desinfla por abuso del crédito eterno generador de deudas que terminan siendo impagables, sobre todo cuando otros grandes inversores, venden los papeles financieros emitidos por orden de la Casa Blanca.
En simultáneo China, Rusia, India y otros países, concentran grandes cantidades de oro independiente de cualquier emisor de monedas que el tiempo y procesos reales; convertirán recursos débiles sin respaldo de quienes poco a poco, se erigen como potencias fortalecidas por la racionalidad económica, alejándose del endeudamiento por décadas, que en algún momento provocará la incapacidad de sostener una riqueza en parte ficticia.
Recursos provenientes de verdaderos robos a otros países asediados por fuerzas armadas, también sostenidas por capitales que a su vez; van perdiendo el respaldo suficiente para la continuidad de la dictadura economicista encubierta, con propaganda del mentado modelo “americano”; que se robó hasta la exclusividad del nombre continental.
Así daba lugar al referido “patio de atrás” del territorio cooptado desde la referida Casa Blanca mediante políticas expansionistas y pro belicistas innegables.

