Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Obvias consecuencias

El estilo económico (el plan no exite) impuesto por la administración nacional bajo permanente control de los EEUU, está evidenciando también los efectos de las restricciones económicas que han desequilibrado el mercado en general; para intentar pagar vencimientos de deudas multiplicadas.

Obligaciones propias de la falta de un modelo superador acorde a la realidad, abuso crediticio sin capacidad de devolución, agregando la caída de la producción en diversos rubros, salvo la excepcionalidad del agro y el permanente crecimiento en la formación Vaca Muerta. Esta última aparece en mapa económico nacional como un recurso que facilita al menos las acciones en el sector comercial de los hidrocarburos y aporta importante capital.

No se trata de sostener el discurso repetido del orden fiscal en la macro economía que hasta ahora tras dos años, no ha reflejado beneficios en la base social, en la producción de las PyMES ni en el comercio que incluye el consumo cotidiano y popular. Se repite el círculo vicioso que desde los balcones de “macro” los funcionarios nacionales no ven.

En la medida en que no se reactiven las plantas industriales no habrá generación de oferta laboral superadora de la pésima situación del común denominador de los asalariados.

Y como consecuencia de este proceso debilitante de la economía nacional, el gobierno responsable de dicho proceso también recibe el golpe de la baja de ingresos por lo que califican como incumplimiento tributario reflejado en enero y febrero de 2026.

De este modo ya no sólo las provincias pierden ingresos en dicho bimestre (-6,5%) en la continuidad de lo ocurrido por imposición nacional desde 2025 y antes, sino que el fisco nacional reflejó en el primer trimestre del 2026 la baja de un 8%.

Vale repetir que menos producción, menos trabajo y menos consumo equivalen a menos recaudación y por ende menos recursos para la Coparticipación de Impuestos, agravando mucho más la situación de la mayoría de las provincias.

Datos difundidos desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal que además anticipa como mínimo un aumento de la inflación del 3 % en marzo. No obstante habrá que ver que técnica utilizan en el INDEC para ratificarlo o como ocurre siempre, bajarlo aumentando la falta de credibilidad.

Aspecto que técnicamente algunos observadores califican de falta de realidad de los datos devenidos de las mediciones de la realidad que no se condicen con la economía de bolsillo.

 El informe cita que el estado Nacional perdió de recaudar alrededor de los $3 billones, mientras que las provincias tuvieron una baja de alrededor de los $1,1 billones, totalizando una pérdida de $4,2 billones en otro de los malos momentos de la economía argentina.

Cayeron los números en los derechos de exportación, de importación de impuestos internos que revisten el carácter de coparticipables.

Y como si fuera poco los precios de naftas y gasoil han seguido aumentando  afectando el mentado mercado con aumento de precios en general, que el gobierno niega mientras insiste con que a pesar de la caída de ingresos  multisectorial, la pobreza ha bajado. Inexplicable en términos reales..

Entre los componentes a la baja está el IV, atado a la caída del consumo; los aportes y contribuciones a la seguridad social provocados por las pérdidas de las relaciones laborales, por evasión patronal,  y por los numerosos casos de “trabajo no registrado (en negro). Los que paradójicamente el gobierno confirma pero no aplica la ley para corregir dichas anomalías. Este grave problema ha sido el pretexto para impulsar la llamada modernización laboral, con variados componentes del pasado lejano argumentando que con menos obligaciones y menos derechos de los trabajadores; los empleadores van a invertir más y así normalizarán dichas injusticias. Nada creíble.

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