Sin perjuicio de las acciones distractivas del gobierno nacional para disimular, la realidad económica y social y sus efectos en casos nefastos, los hechos de cada día convulsionan a la sociedad.
Existen otras versiones que hay que atender por lo coincidente con la impericia administradora que la realidad exhibe. No es novedad el mal estar social creciente y a la vez paradójico, temeroso de perder lo poco que le queda al común denominador.
Nos prometieron ir al mundo, en el que en buena parte estábamos rumbo a integrar la nueva potencia en desarrollo que son los BRICS. No se hizo. Nos hablaron de sueldos en dólares, no endeudarnos con el FMI como dijo Milei en campaña; y que Argentina sería potencia.
El modelo comparativo de esa jerarquía copiaría la explotación laboral, vivir en la extrema modestia, aislados, y generar muchas ganancias para los sectores oligárquicos de la sociedad, conservadores y dominantes al estilo del 1900 conducidos por Julio Roca. Además para lo de potencia y otros beneficios faltan 40 años según Javier Milei y Luis Caputo.
Pasaron 200 años y en estos días cruentos reaparece Prat Gay, que no es zurdo ni peronista; con su frondoso currículo en materia económica que certifica el JP Morgan, por ejemplo, y le dice al gobierno libertario que para que lo de la macro economía sea exitoso, previo deben recuperar la capacidad de consumo interno mejorando el bolsillo popular.
También dijo que “Es paradójico que un gobierno libertario que cumplió todo lo que le pidió Wall Street no logró acceder al mercado internacional de deuda”. Y para demostrar que los masivos reclamos son justos, agregó: “No hay ningún programa económico que enamore si no genera empleo, más producción y exportación. No puede estar bien la macro si la micro está mal”, y “si el resultado del programa económico es que la micro está mal, entonces está mal el programa”.
Valen las coincidencias concluyentes a pesar de la cuestión ideológica que nos diferencia.


