Los datos devenidos de la distribución coparticipativa durante el primer bimestre de 2026, son elocuentes respecto de la realidad inversa a la referida desde el gobierno nacional. Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, el proceso económico en Argentina es destacable por su evolución.
Sin embargo el detalle que se difundiera entre diversos medios de información de la ciudad de Buenos Aires, demuestra lo contrario.
Las provincias recibieron menos plata que en 2025 por igual período y no llegan a cubrir las pérdidas devenidas justamente, del producido económico que no se ajusta a la declamación presidencial, y si demuestra el efecto de la caída de ingresos por efecto de la administración libertaria.
Menos dinero en los bolsillos, menos capacidad de consumo, menos pagos de impuestos, reducción de impuestos a las grandes empresas/fortunas y el resultado negativo que demuestra una vez más, que las promesas son más voluminosas que lo recibido por las jurisdicciones cuyas administraciones, comprueban el agravamiento económico.
Mientras las administraciones provinciales acumularon en febrero 2026 una falta de $500.000 millones por la merma de la recaudación, nada indica que el presente mes de marzo logre compensar la pérdida, y posiblemente refleje números similares.
Aparte de esa caída en la coparticipación, previamente las provincias sufrían las reducciones de partidas de parte del gobierno nacional en rubros sensibles como la educación, impuesto a los combustibles y también en seguridad.
Se debe agregar la inacción del gobierno libertario en obras viales sin que el ministerio de Economía compense con envíos de fondos específicos del rubro.
La coparticipación del primer bimestre del año apenas superaría el 5% de la cifra total correspondiente estimada en $838.000 millones. Lo realmente distribuido fue de unos $47.000 millones. La economía está lejos de ser lo que dicen desde la casa rosada y desde el ministerio de Economía.
Parte del informe oficial da cuenta de que a Entre Ríos giraron $6.000 millones, a Mendoza $ 7.000 millones y a Corrientes $8.000 millones.
Con este modelo de distribución al margen de estas tres provincias que serían las menos perjudicadas, aparece Buenos a la que no enviaron dinero alguno con una pérdida de $164.000 millones, y en el extremo opuesto a las más beneficias aparecen Neuquén y Jujuy percibiendo unos $2.000 millones cada una.


