Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Guerras y timba financiera global

Desde el gobierno nacional no dejan de asegurar que las reformas impuestas en materia económica han logrado rescatar a nuestro país de un estado calamitoso, alegando que evitaron que argentina se convirtiera en Venezuela. Esto último fue reiterado por el ministro Luis Caputo recientemente en la Fundación Mediterránea.

Pero parece que las realidades contradicen las palabras del presidente y del ministro de Economía porque Argentina nunca estuvo  por transformarse en otra Venezuela por diversas razones de tradición incluso, y tampoco exhibió falencias extremas para ser calificada de ese modo.

Si tuvo el país procesos inflacionarios que se atribuyeron maliciosamente a los costos salariales cuando fueron los grandes empresarios los que dominaron la economía confrontando con los procesos de equidad necesarios para evitar que la sociedad viva convulsionada por la escases de recursos económicos como ocurre actualmente.

Tanto fue y es la presión empresaria de gran poder económico, que el mismo gobierno neoliberal que les liberó las decisiones remarcatorias de precios, por decisión de Milei, Luis Caputo y Sturzenegger, por ejemplo, que en este tiempo estos funcionarios se han enfrentado con sus cómplices  económicos, muy disgustados porque no sólo les han cumplido algunas promesas de campaña, sino que además les trajeron al país los productos importados con los que dichas empresas y sus propietarios, no pueden competir.

Al menos es lo que dicen y demuestran con una seguidilla de cierres de plantas industriales y comerciales, producto de la incapacidad competitiva y de la permanente escases de dinero en un mercado desnaturalizado frente  a lo que fuera en épocas hoy criticadas, paradójicamente también esos empresarios que ganaron muy buen dinero pero lo disimulan o niegan por razones ideológicas.

Pero no es sólo este panorama el que da motivos de comentarios diversos, sino que la referida realidad económica es la que definitivamente marca las deficiencias. De allí que grandes bancos como J.P. Morgan, Barclays, Citi Bank, Morgan Stanley, Wells Fargo o BOFA entre otros, encendieron alarmas mundiales sugieriendo que los grandes inversores retiren sus capitales de argentina. Alerta económica basada en la persistente prohibición de compra o acumulación de dólares a empresarios, y en las famosas reservas del BCRA calificadas como “negativas” mientras que Milei y Caputo niegan la importancia de contar con ellas.

La advertencia ya la había planteado la conducción del FMI, principal acreedor del país endeudado sin el cuidado de los intereses del prestamista internacional, gracias al incumplimiento de su reglamento interno otorgando a Mauricio Macri y a Javier Milei, créditos por encima de lo establecido en función del estado calamitoso en lo financiero que si provocaron los referidos presidentes.

Actualmente la administración nacional subsiste en un fingido equilibrio gracias a que el sistema financiero todavía acepta papeles del Estado para financiar el déficit fiscal que niegan desde la Casa Rosada, y por ende renuevan plazos y generan más deudas sin cancelar las previas.

¿Hasta cuándo seguirá este proceso vicioso que agrava la situación argentina? Si bien no hay una referencia en el tiempo porque apenas se cancelan parcialmente intereses, sí los grandes bancos referidos han encendido sus alarmas anticipando que de seguir esta situación no faltará mucho para se vuelva a oficializar el término default, hoy existente de hecho a pesar de las negaciones.

Dicha alarma  se aplica ante la debilidad económica de argentina frente a un proceso mundial en parte convulsionado por los problemas de un capitalismo deshumanizado reconocido en el ámbito internacional y agravado por la renovada acción de guerra por parte de los EEUU, con más el agravante de los atropellos comerciales provocados por Donald Trump, en su afán de posicionarse como dueño en Latinoamérica mientras amenaza a sus socios históricos de la Unión Europea, decididos también a frenar los arrebatos inaceptables del expansionista  responsable de un régimen tanto o más criticable que el que ellos atacan por supuesta defensa de la Democracia, para quedarse luego con sus recursos naturales y territoriales.

Las reservas que dicen despreciar las autoridades de Argentina, están mayormente conformadas por capitales ficticios o no genuinos, ya que provienen de préstamos como el de la odiada y criticada China llamado swap, y otros métodos de aporte de capital foráneo.

Una de las grandes mentiras de la administración nacional se demuestra descontando dichos volúmenes de los referidos “U$S 46.000 millones de reservas del BCRA” para comprobar que en realidad el rojo o reserva negativa asciende a “U$S15.000 millones”.

Endeudaron a la Argentina sin invertir en desarrollos diversos, tomando un dinero imposible de pagar en connivencia con las autoridades financieras globales, provocando un enorme compromiso internacional, por el que el FMI y satélites acreedores vuelven a imponer condicionamientos que demandan dinero que el país no tiene.

Por ende, se lo sacan entre otros sectores a los trabajadores y al sistema jubilatorio a través de restricciones tan deshumanizadas como las políticas economicistas devenidas de la globalización del rubro, destinada a financiar los desequilibrios de grandes potencias encabezadas por los EEUU que “Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz, juegan con cosas que no tienen repuesto” como la vida; “y la culpa es del otro si algo les sale mal”. Más que nunca les digo que “Entre esos tipos y yo hay algo personal”.

Compartir este artículo: