La política del gobierno de Donald Trump, no sólo se aplica en los EEUU, sin perjuicio de los gobiernos y leyes estatales. El modelo expansionista crece por la ambición de poder de ese presidente, amenazando en casi todo el mundo con voracidad ilegal para concentrar riqueza ajena y poder, sobre los pueblos del mundo.
Prueba reciente fue lo de Venezuela y el bombardeo aplicado para secuestrar a Nicolás Maduro y esposa, llevarlos a los EEUU y comenzar el despojo hidrocarburífero. Le siguió la renovada amenaza a la República de Cuba, a su gobierno, a su economía y a su sociedad; empobrecida con el bloqueo.
Revivido para prohibir la entrega de petróleo y generar la extrema crisis energética y sus graves efectos en actividades y servicios.
Hablan de libertad y no miden los daños al pueblo. En este caso no se trata de banderas ideológicas sino de poblaciones sentenciadas a la miseria, el hambre y la muerte; para quebrar gobiernos y ocupar territorios. Desde 1958 que están aplicando diversas medidas en ese sentido.
La más resonante tal vez fue la orden del “demócrata” Jhon F. Kennedy imponiendo un bloqueo total a la isla para voltear a Castro a costa del sacrificio humano local. Tras 60 años Trump potencia la amenaza armada contra cada gobierno nacional opositor a su intervencionismo.
Los gobiernos de los EEUU siempre dispuestos a ocupar territorios y robar riquezas de tierra raras como en Ucrania, antes y ahora con el petróleo del Medio Oriente, y ahora en Cuba por su territorio. Países asediados por la infantería armada y las flotas poderosas generan repudios de legisladores de EEUU que piden el fin de la política Monroe expansionista y dominante. Igual postura de mandatarios de la UE por la amenaza a Groenlandia e incluso Cuba.
En el otro lado del mundo ya opinan los presidentes de Rusia y China por el atropello de un Trump, que encendió lo que algunos observadores ven como una nueva guerra. Tremendo. Trump y Milei, festejan sus acciones ilegales contra pueblos de mundo, que son los únicos que deben definir su situación política. Los poderosos de los EEUU y sus gobiernos, no deben ocupar más tierras, y sí abandonar sus actos mortales y fines ilegales.


