Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Endeudamiento interminable

Las autoridades nacionales, en este caso Javir Milei, Luis Caputo y Federico Sturzenegger; particularmente en el rubro económico y financiero, no encuentra otra salida que seguir endeudándonos, para sostenerse ellos en el poder, e incluso pergeñar la reelección, que en parte es tarea de Karina Milei y sus allegados Martín y Lule Menem.

Lo que algunos califican como un boom exitoso, para otros significa un proceso de destrucción futura del país con todo lo que ello implica para la perdida soberanía política y por cierto económica.

Es que en la medida en que caen los diversos consumos y resultados económico/comerciales, la deuda de los argentinos crece y suma números por miles de billones de pesos, cuando no es posible hacerlo en miles de millones de dólares.

Pero no es sólo el gobierno libertario que usa el odiado Estado Nacional como tomador de deudas, sino que algunos gobiernos provinciales obligados por las políticas restrictivas; y las empresas aprovechando ventajas especiales, las que generan números en el “Debe” alimentando la incertidumbre de calificadoras como el JP Morgan.

Un detalle rescatado de informes oficiales muestran los movimientos de las llamadas colocaciones de deuda en un festival de bonos soberanos (nacionales) subsoberanos (provinciales) y corporativos (privados o empresarios): IRSA: USD 660 millones – Provincia de Santa Fe: USD 800 millones – Vista Energy: USD 1.300 millones – Genneia: USD 400 millones – Compañía General de Combustibles (CGC): USD 300 millones – Ciudad de Buenos Aires: USD 600 millones – Edenor: USD 201 millones – Trasportadora de Gas del Sur: USD 500 millones – Pluspetrol: USD 500 millones – Pampa Energía: USD 450 millones – YPF: USD 541 millones y Tecpetrol: USD 750 millones.

En este pasaje surge el recuerdo de la nacionalización de la deuda privada pergeñado durante el gobierno de De la Rua con personajes como Cavallo y Sturzenegger.

Uno de los observadores y analistas tal el caso en nombre del Club de Finanzas de la UADE. Consideró que “Noviembre se destacó como el mes con mayor volumen de emisiones primarias de obligaciones negociables en los últimos 10 años, un dato relevante porque señala la reapertura efectiva del crédito corporativo y un Tesoro activo, pero sin absorber toda la demanda del mercado. Este récord de colocaciones indica que las empresas aprovecharon la ventana para refinanciar vencimientos y fortalecer capital de trabajo, al tiempo que el sistema financiero canalizó parte del excedente de liquidez hacia crédito privado, actuando como una válvula de alivio para la curva soberana y consolidando la tendencia hacia un mercado de deuda más profundo y diversificado”.

En simultáneo operadores financieros consideran que con la baja del riesgo país, a pesar de estar por sobre los 600 puntos, el gobierno ensayó una emisión del BONAR 2029N por USD 910 millones sujetos a la legislación local; con un costo anual del 9,26%, mucho más alto que los registros estadounidenses. A esto el gobierno lo publicitó como el retorno al mercado internacional utilizando términos no aplicables ya que la realidad demuestra que no fue así.

De todos modos los valores de endeudamiento estatal no alcanzan para cubrir los próximos vencimientos a poco de comenzar el 2026 por USD 4.200 de los cuales “USD 3.600 millones se encuentran en manos privadas”.

Vale aclarar que sí han apelado al mercado internacional con una emisión por USD 7.000 millones, como no logró hacerlo todavía el gobierno nacional; empresarios privados y gobiernos provinciales que pudieron acreditar mayor respaldo y ganar más confiabilidad.

Por lo pronto las deudas con el FMI y financistas privados que vencen en 2026 suman una cifra superior a los USD 12.000 millones; mientras que para 2027 los registros advierten por vencimientos de unos USD 19.000 millones. Un panorama peligroso para un país en crisis con un gobierno nacional que ha sido incapaz de controlar  la economía para evitar estos y otros endeudamientos que resultan impagables en un estimación inmediata.

A esto se agrega el tema de insistencia del FMI y del gobierno de los EEUU en cuanto a la acumulación de reservas que tampoco se ha logrado concretar, sumando razones para la referida incertidumbre. Situación a la que agrega más dificultades la reducción de liquidaciones comerciales del sector agrario que redujo las operaciones en un 52 % comparado con el ciclo anterior, dejando un ingreso de sólo USD 760 millones. El antecedente fue el más bajo de los últimos 10 años y ahora, aparece el trigo como esperanza de una producción “récord” provocando la ilusión de que así sea de exitosa la cosecha, las ventas y las posteriores liquidaciones.

Como vemos, la Argentina está sujeta de manera permanente a supuestas operaciones imposibles de asegurar, a lo que agregan los administradores el permanente proceso de endeudamiento; sin lograr recaudaciones compensatorias de los compromisos que se van agregando.

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