En la campaña electoral Donald Trump prometió el fin de las guerras que EU provocó en territorios ajenos, agregando otra mentira como suelen hacer quienes impulsan modelos dominantes. No obstante como presidente aseguró que hubiera continuidad del modelo destructor, invasor y dominador de gobiernos, países y riquezas impropias.
Hoy Trump repite el atropello en connivencia con su par Netanyahu contra Irán, sin autorización del Congreso de su país que se disponía a frenar cualquier ataque armado; alimentando la posibilidad de una expansión bélica incalculable. Desde la ONU también se reclamó por la avanzada armada recordando otros casos similares. Lo concreto más allá de cualquier especulación, existen razones de corte geopolítico que nuevamente se utilizan para arremeter con bombardeos, misiles e invasiones.
Modelo que hoy nuevamente exhibe a los EEUU y a Israel con una estrategia que no alcanza para disimular el interés por las reservas de petróleo de la cuarta nación más poderosa en ese sentido. Pero sin duda que hay algo más grave que significa la muerte de personas indefensas víctimas de los llamados ataques quirúrgicos; que ya demostraron que no contemplan seguridad para civiles como se ha dicho de parte de los agresores.
El horror de la guerra está experimentado pero no es suficiente para los que la promocionan, construyen e imponen atques ante un mundo que en parte, todavía respalda a Trump alegando amenazas de Rusia o China.
Lo real es que desde estos dos países salvo el caso de Ucrania con la avanzada de la OTAN, no han generado conflictos armados. Por entonces querían instalar parte del escudo misilístico de Europa, apuntando hacia el Oriente donde están los territorios rusos y chinos.
Son los EEUU con Trump los impulsores de conflictos para justificar el armado de guerras y así, generar temor en el resto de los países que podrían atreverse a discutir con el violento, las situaciones generadas contra Groenlandia, México o Cuba por citar algunos.
Como en todos los modelos políticos y económicos de la derecha, el plan se impone con la violencia y así se demuestra en estos espacios; o también en Argentina como lo estamos viviendo cada miércoles o ante cualquier marcha disidente.


