Si la finalidad era provocar convulsiones, Trump lo logró. En simultáneo o como resultado/efecto de la avanzada estadounidense, la economía mundial ya tambalea y no son pocas las entidades financieras que encendieron alarmas.
Ante esto desde Morgan Stanley consideraron que hay aspectos como el petróleo en suba con precio descontrolado, efectos inflacionarios generalizados, y por cierto, lo que advirtieron por la situación de argentina, sugiriendo retirar capitales, ahora lo aplican para todo el mundo. La oferta financiera se reduce o desaparece y de brindarse tendrá precios exorbitantes.
Pero no es una idea del Morgan Stanley solamente, ya otros grandes bancos expresaron sus cautelas y estrategias; y hasta el FMI también intervino en la comunicación global para advertir sobre la situación mundial, y por sus intereses comprometidos con la reticencia económica.
El mundo bursátil ya exhibe en Wall Street, SyP500, Nasdaq, Japón, Corea del Sur, China y otras bolsas, bajas generalizadas de los precios de acciones de distinto tipo.
Escenario que proyecta información crítica ante estas y otras realidades provocadas por la guerra impulsada por Trump/Netanyahu, que generó el posicionamiento del FMI indicando a los gobiernos tomar recaudos ante la inevitable inseguridad que genera la guerra, por ahora, en aumento.
Precisamente Kristalina Georgieva, directora gerente, aseguró que existe un nuevo desafío que pone a prueba la capacidad de resistir ante el desequilibrio económico y la necesaria recuperación del sistema; claramente amenazado por cuestiones bélicas.
Georgieva informó que en abril, durante el encuentro sobre “Perspectivas de la Economía Mundial” la institución que representa dará su informe. Tal vez un plazo muy dilatado ya que el clima expansionista puede generar mayores daños en el corto plazo y sus consecuencias, superar anticipadamente las observancias posteriores que prometen desde el FMI.
La economista coincide en la influencia pro inflacionaria del incremento del precio del petróleo en sus dos versiones (Texas y Brent) alegando que “Como regla general, cada aumento del 10% en los precios del petróleo, si se mantiene durante la mayor parte del año, puede sumar alrededor de 40 puntos básicos a la inflación global”.
Claro está una vez más que los aumentos salariales que se necesitan en Argentina, por ejemplo, no son factores inflacionarios como suelen decirnos desde sectores más conservadores y dominantes del mercado internacional.
Georgieva no olvida convocar al cuidado de los entes económicos y financieros con políticas rígidas, previendo estrategias “fiscales y monetarias” para superar los efectos externos.
El país que no cuide o no tenga respaldo económico y financiero genuino estará en problemas, explica la funcionaria del Fondo; requiriendo del sector privado que sostenga sus actividades y adecue a las nuevas realidades posibles.
Los gobernantes y economistas deberán, según Georgieva, ser rápidos en sus análisis y correcciones de administración para evitar los daños de la incertidumbre y la volatilidad, provocada por quien ostentaba la máxima referencia del capitalismo, definitivamente deshumanizado.


