El gobierno de Israel encabezado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ratifica su posición belicista, amenaza a España, y critica a Pedro Sánchez, adverso al ataque armado a El Líbano, Gaza e Irán.
En España critican las guerras, asesinatos, el expansionismo, la destrucción estructural y cultural. Aspectos que desestima Netanyahu, y se ofende porque no comparten su fanatismo que algunos califican de racista.
Paradójico enfoque del gobierno cuyo pueblo ha sufrido el exterminio con los nazis racistas e indudablemente expansionista. ¿Será por eso que diferencian judío y sionista? Deberían aclararlo quiénes conocen la realidad regional y el tema en profundidad.
El gobierno israelí quiere expulsar a España del Centro de Coordinación Cívico-Militar, que debe supervisar el supuesto plan de paz impuesto por Trump, que sigue apoyando a Netanyahu en su criminalidad. Si se quedaran en sus límites sin violar los ajemos no habría tanta convulsión en el Medio Oriente.
Sánchez destaca la ilegalidad del atropello al derecho internacional, a los Derechos Humanos y otros abusos. Eso le molesta al primer ministro judío apoyado de Trump. Expansionista confeso de ir por el petróleo de Irán como ya lo hizo con Venezuela, invasión armada mediante; mientras amenaza a Cuba y México sin olvidar la locura contra Groenlandia, Canadá o Panamá.
Es demasiado para un mundo que sufrió y sufre atrocidades, amenazas, bloqueos económicos y comerciales; agresiones y destrucción sin miramiento alguno. No les importa la vida ni costumbre ajena y se llenan la boca con la paz mientras que aprietan gatillos y botones mortíferos.
Ya lo dijo Trump copartícipe con Israel, si no hay acuerdo con Irán usarán armas terriblemente poderosas mientras Netanyahu abrió nuevo frente contra El Líbano.
De qué paz y ofensa hablan si se molestan porque les piden que se dejen de joder, con sus guerras expansionistas, armas modernas y sus criterios arcaicos.


