Resulta que con el lema de “inocencia fiscal” se intenta minimizar normas legales vigentes y nos dicen tal el caso del ministro Luis Caputo, que si cualquier banco te pide explicaciones sobre el origen de los dólares que querés exponer públicamente, no cumplas con el requisito y vayas al Banco Nación. Allí te esperan con la caja abierta para recibir esas divisas sin más trámite que depositarlas.
¿Por qué desconfiar si es el BN, el banco del Estado argentino? Preguntó el tipo y le respondieron que hay leyes que no dicen eso y estarías expuesto a que un funcionario competente indique investigar cómo conseguiste los dólares. Las dos versiones son posibles y eso de la libertad huele a libertinaje, y lo ilegal puede ser una prueba irrefutable para recibir la sanción nada benigna.
Vale advertir que la norma aprobada por el Congreso Nacional todavía no está reglamentada y por ende no publicada en el Boletín Oficial para su implementación real y efectiva. De modo que si vas al BN entregás dólares sin “que te rompan las pelotas”, según apoyara dicho ministro, no hay más que hablar.
No parece así. ¿Y si en unos días quieren sacar los dólares “blanqueados”, te los dan y quedás libre de investigación? ¿Y cuando cambie el criterio qué pasará?
La insistencia de Caputo es por la tremenda necesidad de juntar dólares para pagar deuda en un par de semanas, por algo más de U$S 4100 millones a tenedores de bonos. Efecto de las deudas de Macri/Milei causantes de un permanente default, disimulado con más deudas o ayudas peligrosas y carísimas como la de Trump.
Esa es la realidad que a futuro, conlleva un proceso de quiebra, en tanto no cambien las políticas de desarrollo productivo, consumo interno y verdadera libertad sin el yugo de la dictadura económica, que domina a la mayoría del pueblo argentino en un fin de año doloroso e injusto.


