Este editorial que se verá en la web en el final del día y mañana miércoles 8 de abril, refiere lo que puede suceder según expresiones del presidente Donald Trump. Genera desesperación pero exige un repudio absoluto a la amenaza anti humanitaria.
El mandatario anticipó la posibilidad de la desaparición de la sociedad iraní refiriendo que “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”.
Expone un desequilibrio más que peligroso, tenebroso y demandante de una acción conjunta de los gobiernos del Mundo, exigiendo retractarse reconociendo el abuso, que amerita la sanción preventiva en aras de la famosa paz; por la que ese tipo pretende un reconocimiento.
Ojalá que estas líneas queden diluidas a riesgo del absurdo por interpretar exageradamente; un mensaje que el propio Trump en la misma entrevista, parece morigerar, alabando a la sociedad iraní a la que dijo destruiría. O está loco o juega al límite estratégico para amedrentar a quienes en conjunto con Netanyahu Israel- han decidido atacar confesando que va a “desatar el infierno” en Medio Oriente, ¿ya no sólo Irán?, y que “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá.
Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso, ¿quién sabe?. Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo”.
Juega con palabras de su decisión y las pone en duda o como si desconociera el desenlace del exterminio que promete.
Anuncia un genocidio desequilibrante internacional de consecuencias impredecibles. Vale exigir el inmediato cambio de estrategia y exponerlo a la sociedad mundial, como otro de los excesos personales, para reproducir lo más aberrante de la historia mundial. Basta de guerra y genocidios para conseguir la paz, que ya existe.


