Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Ahora se siente en la “silla eléctrica”

El presidente Javier Milei está generando una diversidad de frentes adversos que lo llevan a confrontar a su vez con los propios, y tal vez, la más férrea colaboradora.

No hay mucho por pensar para mencionar en este tema, el nombre de Karina Milei que ha venido determinando las principales decisiones; mientras que el mandatario, desaparecía de escena.

Sólo se muestra cuando cree necesario respaldar a Donald Trump, y así lo hizo en estas horas al lograr que el embajador de Irán debiera dejar la Argentina en otro acto innecesario como lo fuera la declaración, unipersonal, de guerra contra ese país.

Nada tenemos que ver con la competencia geopolítica impulsada por Trump en apoyo a Netanyahu para abrir otro espacio bélico en el Medio Oriente, tras complicar el comercio mundial con el abuso arancelario a modo de guerra económica; y previamente; atacar Venezuela ostentando un poder internacional repudiable, cuando las cuestiones nacionales se deben tratar puertas adentro de cada país.

Las interferencias políticas internacionales retrotraen a tiempos del más activo imperialismo, que dejaron rastros lamentables en casos  dolorosos como en las grandes guerras, claramente injustos e inapropiados. En todos los conflictos armados trascendentes de la historia mundial, los EEUU tuvieron una postura activa e intervencionista pero sin ser el país que pusiera fin a los principales factores de los conflictos.

Volviendo a la conducta de Milei, su tozudez o criterio competitivo en casos, al parecer,  irracional, le hizo reiterar el supuesto éxito del ajuste fiscal. Alega una vez más el crecimiento económico que no se nota en el consumo interno y que no impide el cierra de empresas, y a la vez reitera que faltan aspectos por solucionar.

Su ministro de Economía, Luis Caputo, ha reconocido en la semana anterior, que la problemática económica creció y está lejos de exhibir resultados favorables como los augurados meses atrás. Hoy Milei sigue diciendo que el problema es la herencia económica que ubica en el siglo pasado pero evitando siempre referir el tremendo e impagable endeudamiento generado por Macri. Un modelo que se repita en la actual gestión, con más rigurosidad anti social y con el mismo ministro Caputo.

Y es tanta la vorágine de la crisis provocada por el equipo que encabeza y dice conducir, que el presidente llegó a confrontar con su  principal mentora Karina Milei, para defender a su “asesor” Santiago Caputo.

En medio de esa agitación volvió también a apuntar contra la vicepresidenta Victoria Villarruel a quien le adjudica haberlo traicionado, asegurando que las diferencias profundas datan de antes de la asunción al gobierno. Vale aquí preguntar por qué la eligió como integrante de la boleta electoral.

En sus declaraciones reiteradas el presidente insiste en que la situación económica actual deviene de muchos gobiernos entre los cuales están gestiones democráticas y de facto, de claro perfil neoliberal. Situación que usa también para destacar ufanándose de hacer lo bueno, adecuado y necesario, a través del “mayor ajuste fiscal de la historia del mundo”.

 Una vez más niega la recesión y en casos la estanflación, absolutamente peligrosa para la salud económica de la Nación. Destaca la supuesta recuperación y la baja inflacionaria mayorista y termina reconociendo en este tramo que en realidad, falta concretar mejoras reales en el consumo interno cuyos precios siguen a la suba; a pesar de las negaciones que quedan sin sustento al momento de hacer los números de la realidad de los precios y el bolsillo popular.

Versión esta que incluye en forma creciente a empresarios de la industria y el comercio. Estos y otros aspectos comienzan a resquebrajar el discurso del mandatario nacional que también reconoció que “Hay muchísimas más dificultades de las que uno se imagina”, y se siente sentado en la “silla eléctrica”, porque no encuentra las soluciones a los problemas agudizados y agregados en su gestión.

Y como no podía faltar en la entrevista con un medio foráneo, reiteró su adhesión política y en casos ideológica, a las acciones de Trump, Netanyahu, Orbán y por supuesto Meloni, con quienes comparte afinidad ideológica.

Realmente lamentable que insista en apoyar las acciones bélicas e intervencionistas fuera de su espacio de gestión, desempeñando un papel de hipotético líder que ha causado verdaderos regueros de críticas y hasta humoradas por esa excentricidad que se le adjudica, a partir de las peores formas de preceder y expresarse para un presidente que lleva el peso del voto ciudadano.

Algo que en diversos espacios de la comunidad comienza a ser motivo de queja y arrepentimientos progresivo;s de parte de los que le dieran ese voto que lo posicionó en la Casa Rosada, tras la ola de embustes de su campaña electoral.

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