Nuevamente y sin exhibir responsabilidades por sus acciones del pasado en gobiernos neoliberalizados como los de Carlos Menem para la “covertibilidad” -dóalr uno a uno con el peso- y Fernando de la Rua con el sello 2001, Domingo Cavallo reitera advertencias y sugiere acciones económicas al presidente Milei y al ministro Luis Caputo.
En este caso planteó que hay que atender el proceso de aparente calma en el mercado de cambios, y en simultáneo apostar a lo postergado respecto de estimular el consumo masivo.
En este tema refirió que debe establecerse la real liberación de la venta de dólares y a la vez promover la también desatendida reactivación del mercado interno en busca de un mayor consumo perdido durante la gestión.
Hay que trabajar en “Re-monetización por compra de reservas, la mejor opción para reactivar la economía”, dice Cavalo agregando que “la baja del riesgo país conseguida con compra de reservas por parte del Banco Central es una muy buena señal y esta política, si se acompaña con reformas cambiarias y financieras, puede transformarse en la mejor opción para reactivar la economía”.
Hasta aquí nada de reactivar la producción y la generación de puestos laborales y menos aún de la mejora real de los salarios, deprimidos por el paquete de estrategias de estrujamiento de la economía, para mantener al menos los números ordenados y figurar un equilibrio fiscal y otras manifestaciones engañosas.
No obstante el economista responsable junto con de la Rua y Sturzenegger , del desastre económico, la estafa contra el Estado, el beneficio a los empresarios nacionalizando sus deudas y el desgraciado desenlace del 2001, alegó que “el Gobierno no debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal (carry trade/bicicleta), porque esa calma esconde tras de sí un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno”.
Cuando en la calle se repite que no hay dinero en el bolsillo popular o que la plata no alcanza para consumos básicos de millones de familia, las versiones reflejan la realidad y no una especulación política sectorial.
Además el todavía integrante simbólico o “referente económico” de la Fundación Mediterránea, que también fue director del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana dependiente de dicha “Fundación”, explica que “Para que las reformas estructurales que persigue el gobierno puedan llevarse a la práctica, es muy importante que el 2026 sea un año de fuerte reactivación del mercado interno sin que tienda a aumentar sostenidamente la tasa de inflación, que a lo largo de 2025 osciló alrededor del 2% mensual”.
Claro está que no hay que ostentar medallas o títulos relativos al economicismo neoliberal para requerir como imprescindible la reactivación del consumo interno, y para ello, como se citara, reactivar también las mesas paritarias laborales en pos de que los salarios permitan mejorar ese consumo masivo. Es el único modo de lograrlo porque los precios de dichos productos no bajaron, no van a bajar y siguen subiendo por la falta de adecuación equilibrante, y por cierto, por el incremento permanente de impuestos y tarifas que el gobierno nacional autoriza, de espaldas a los asalariados olvidados por el modelo libertario selectivo en sus fines y beneficios.
Otro de los aspectos que terminan dando la razón a otras líneas de pensamiento económico, es la relativa a las necesidades reclamadas desde el FMI respecto de la compra de reservas a través del BCRA, pero emisión de capital ante la insuficiencia provocada por el estrangulamiento económico, con desvíos de moneda a destino desconocido. Al menos está demostrado que el haber “secado” el mercado no ha dejado mayores rastros de esos capitales, o no se ha informado a dónde fue a parar ese dinero sustraído del mercado al que ahora Cavallo, indica reactivar con emisión. Incluyendo la compra de dólares para reserva.
Por dichos aspectos Cavallo refiere que “No deben quedar dudas de que la acumulación de reservas libres en el Banco Central ayuda a que baje la tasa de riesgo país. En la medida que este fenómeno continúe, se irá aproximando el momento en el que Argentina recupere el acceso al mercado internacional de capitales a tasas de interés que no excedan su ritmo potencial de crecimiento”.
Lo que no dice Cavallo cuando valora la compra de capital de reserva, es que se lo está haciendo con capitales ajenos que deberá devolverle a los ahorristas o a los financistas que otorgaron créditos a algunos gobernadores.
Detalle que no podía faltar en las sugerencias neoliberales es aquello que el exministro considera al citar que “se necesita que la Nación y las provincias generen superávit fiscal primario suficiente. Esta es una regla de política fiscal. Se trata de una suerte de reaseguro de la política de déficit cero, que habrá que mantener mientras no se consiga la estabilización completa de la economía”.
Cavallo usa la terminología incluyendo la existencia de un supuesto déficit cero para advertir que “es peligroso que las tasas de interés en pesos se mantengan demasiado altas en términos reales”. En este apartado soslaya que el gobierno no puede obtener dinero fresco si no es con cierto atractivo que beneficie a los inversores
Agrega que “Lo mejor que podría hacer el gobierno en este momento es seguir acumulando reservas sin inducir carry trade sino avanzando rápidamente hacia la eliminación completa del cepo con garantías de que no va a ser reintroducido bajo ninguna circunstancia”.
Asimismo al momento de enfrentar el proceso cambiario Cavallo consideró que “El aumento que podría darse del tipo de cambio nominal para que el tipo de cambio real encuentre su nivel de equilibrio será mucho menor que el que se daría más adelante si la eliminación del cepo se posterga muchos meses y se va deteriorando el superávit comercial muy favorable de este momento”.
También supone que “Con una economía que se irá reactivando por re monetización y más bajas tasas de interés reales, tanto en pesos como en dólares, será mucho más fácil lograr estabilidad cambiaria porque ya no existirá el riesgo de una fuerte devaluación en el futuro. Es peligroso que la contención de la inflación dependa de la apreciación real del Peso lograda por restricciones cambiarias y altas tasas reales de interés”, para cual reitera la necesidad de concretar “la reforma cambiaria y financiera”. Términos que ya expresara en el 2000 dejando los resultados que la historia recuerda y que la Justicia debió considerar con las correctivas legales por su proceder, incluyendo al mismo Sturzenegger que asiste a Milei con la insistente y antigua destrucción del Estado; que recibiera la “lavada de cara” de parte de la Justicia en lugar de haberlo sancionado de manera acorde al daño causado a la Patria que suelen mencionar en sus discursos sobrecargados de falsedad ideológica.
Finalmente en su publicación, Domingo Cavallo, como continuidad de aquel modelito de la “canasta de monedas” plantea que “se debe declarar al dólar moneda de curso legal, igual que el Peso y se deben eliminar todas las restricciones para compra y venta de dólares de manera que el mercado cambiario sea totalmente libre. Habrá, por consiguiente, un solo tipo de cambio y las empresas y personas que decidan operar en dólares no incurrirán en ningún costo de transacción, fuera de los spreads normales entre tipo comprador y tipo vendedor y si se trata de una operación mayorista o minorista. El Banco Central sólo intervendrá comprando dólares para aumentar sus reservas según un plan que deberá ser preanunciado”.
Asimismo asegura que el resultado “de la reforma financiera y cambiaria sobre la competitividad de la economía será mucho más rápido y efectivo que el que pueda derivarse de una reforma laboral discutida y aprobada en un contexto de recesión en vastos sectores del mercado interno. Esta reforma financiera y cambiaria debería preceder a las demás reformas estructurales, incluidas la laboral y la apertura de la economía”.
Con la exigencia de la temática Cavallo termina citando algo de lo laboral pero anteponiendo la antigua nueva “reforma”, que como sabemos, no otorgó ni otorgará mejoras en la cuestión económica salarial, y sí flexibilizará, según lo expuesto desde el gobierno, las relaciones empleador/trabajado.
Las que serán aplicadas para la reducción o quita de derechos y beneficios adquiridos, cuya resultante (beneficios) quieren reorientar hacia la caja de los empresarios.
Más ganancias para el capital a costa de mayor sacrificio de la fuerza del trabajo. Mientras tanto el gobierno nacional sostiene el yugo impositivo y tarifario en función de este modelo que parcializa la disponibilidad de la riqueza, dejando fuera del reparto a gran parte de los generadores.


